domingo, 15 de octubre de 2017

Un pez, dos peces, tres peces

Madrid es una ciudad muy grande y en ella hay muchísimas cosas interesantes. Pero... ¿qué le falta a Madrid? Nos lo dicen en este anuncio de una heladería del barrio de Lavapiés:


playa más cercana a 300 kilómetros
Calle Embajadores

Pues es verdad, pero no creas que Madrid no ha intentado, por imposible que parezca, tener acceso directo al mar. A lo largo de la historia, ha habido numerosos proyectos para comunicar Madrid con el mar: desde el siglo XVI al siglo XIX, se pusieron en marcha varios de ellos que intentaban comunicar nuestro pequeño río, el Manzanares, con el océano Atlántico, pero, por diferentes razones, ninguno se terminó. Así que nos quedamos sin playa, como en este pueblo de Segovia, donde un hotel se anuncia así (fíjate en lo que sí tienen, lo pone debajo):


no tenemos playa
Sepúlveda (Segovia)


Pues Madrid tampoco tiene playa (como dice una famosa canción de los años 80 del grupo Los Refrescos, Aquí no hay playa), pero sí tiene muchas referencias al mar: para empezar, tenemos una calle del Pez y otra de los Tres Peces (de estas dos calles te hablaré en dos entradas que voy a escribir, porque las dos son muy interesantes); también tenemos calle de los Pescadores y un paseo de la Virgen del Puerto; además, tenemos calles dedicadas a casi todos los mares del mundo: Océano Ártico, Mar Mediterráneo, Mar Adriático, Mar Báltico, Mar de Bering, etc.

Y, fíjate, en Madrid los peces incluso andan por las calles:


perdido pez
Calle Conde Duque

Supongo que era una broma, pero, si quieres asegurarte, puedes llamar por teléfono, jejeje.

Bueno, peces no hay muchos en el río Manzanares, pero lo que sí tenemos en Madrid es mucho pescado (como sabes, usamos la palabra pescado cuando hablamos de peces que hemos cogido del mar o de un río con el objetivo de comérnoslos).

Hay una leyenda urbana que dice que el mejor pescado de España se come en Madrid. La verdad es que no puedo decir si es verdad o no, pero lo que sí puedo decir es que, cuando viajo a la costa, para mí es mucho más fácil encontrar sitios donde comer buen pescado por un precio asequible. 

La tradición de comer mucho pescado es antigua en Madrid. ¿Y cómo es posible esto en una ciudad sin mar ni grandes ríos? Porque entre la costa del norte de España y Madrid está una región, la Maragatería (una zona de León muy interesante desde todos los puntos de vista), donde, por ser una tierra pobre, muchos hombres se especializaron en transportar alimentos. Y así llegaba el pescado a Madrid, transportado por los maragatos, que, en casos urgentes, podían entregarlo en cuatro días gracias a un servicio de correos a caballo.

Lo curioso es que todavía encontramos muchos recuerdos de esta historia en Madrid, aunque desde el siglo XIX, con la llegada del tren, los maragatos dejaron de transportar el pescado. Y es que muchos de ellos, en aquel momento, decidieron instalarse en Madrid y abrir aquí sus pescaderías. Así que se convirtieron en pescaderos (no en pescadores, que son los que cogen el pescado del mar). Algunas de esas pescaderías duran hasta hoy y otras tienen nombres que nos hablan de esta historia:



Y hablando de peces, pescaderías, pescadores, ¡veamos algunas expresiones y refranes que tienen relación con ellos! Para ver el significado, tienes que pinchar en los círculos.


Y me voy a despedir con un recuerdo ya bastante antiguo, una imagen que forma parte de una campaña para que la gente no consuma pescado no adulto, y que empezó en los años 80. Hay gente a la que le gusta el pescado muy pequeño y joven porque está más tierno, pero eso tiene consecuencias muy negativas para la existencia de las especies. Así que ya hace muchos años el Gobierno empezó una campaña para concienciar a los españoles de este problema:



Pequeñín es una forma diminutiva de pequeño. El juego de palabras se hace uniendo la palabra pez con la palabra pequeñines (pequeñín en plural). La frase se hizo tan popular que hoy hasta tiene una entrada en la Wikipedia.

Pues eso: si no eres vegetariano, come pescado, que es muy sano, pero ¡pezqueñines no, gracias! ¡Hasta pronto!





    domingo, 8 de octubre de 2017

    España, camisa blanca

    hablando se entiende la gente
    Plaza de Cibeles

    Seguro que en tu idioma hay algún refrán parecido a este, ¿verdad? ¡Es tan lógico! ¿Cómo podemos entendernos los seres humanos? Pues hablando. Cuando no tenemos un idioma común, nos resulta mucho más difícil. 

    Pero más difícil todavía es entenderse cuando no se quiere hablar, cuando el objetivo no es entenderse. Entonces, las palabras no solamente no ayudan sino que sirven para confundir, sirven para lanzarlas como armas, para engañar, para manipular a las personas. Quizá por eso, en la misma manifestación que la primera foto, otra persona llevaba esta pancarta:


    hablando se entiende la gente
    Plaza de Cibeles

    Estas últimas semanas, en toda España se han oído demasiadas palabras usadas como armas por muchos políticos, por muchos medios de comunicación y también por la gente en la calle. Eso no es hablar de verdad; hablar con otro es dialogar, charlar, conversar.

    Ayer, miles de personas vestidas de blanco y con carteles blancos se concentraron en muchísimos pueblos y ciudades de España para decir que...


    toca hablar
    Plaza de Cibeles

    Uno de los muchos sentidos del verbo tocar es 'ser el momento de hacer algo (normalmente, después de haber estado haciendo otra cosa)'. Lo usamos para referirnos a acciones; por ejemplo, si hemos tomado algo en un bar, antes de irnos toca pagar; si hemos disfrutado de unas largas vacaciones, después toca trabajar; y, como en España falta un verdadero diálogo político desde hace mucho tiempo, ahora toca hablar.


    ¿hablamos?
    Plaza de Cibeles

    hablemos parlem
    Plaza de Cibeles

    Lo dicen en varios idiomas (parlem es catalán; hablamos y hablemos, castellano o español) y en varios tiempos verbales: la palabra catalana parlem puede ser presente y puede ser imperativo, las dos de la forma nosotros/as; hablamos es presente de indicativo y hablemos es imperativo.

    Porque sí, en muchos idiomas existe imperativo para la primera persona del plural; a veces lo necesitamos cuando lo que pedimos, exigimos o demandamos con ese imperativo nos incluye. La forma en español, como ves, es la misma que en presente de subjuntivo. Pero hay alguna peculiaridad que voy a recordar con otra imagen:

    independicémonos del odio
    Plaza de Cibeles

    No sé si puedes distinguir bien que, a la derecha de los dos hombres que se besan -y que representan, de izquierda a derecha, a Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat de Catalunya, y a Mariano Rajoy, presidente del Gobierno de España-, aparece, con letras de muchos colores, la palabra odio. Así que lo que proponen con esta pancarta es que nos independicemos del odio. En unos momentos en los que la palabra independencia está en boca de todos, es una bonita idea que, en primer lugar, todos nos liberemos del odio. Sí, sería una buena idea que los dos presidentes se vieran y no voy a pedir tanto como un beso, pero al menos que se dieran la mano.

    Fíjate ahora en la forma del verbo: independicémonos. Este verbo generalmente se usa en forma reflexiva, porque es una acción que se realiza voluntariamente sobre uno mismo. Por ejemplo, se usa mucho para hablar del momento en que los jóvenes se van de casa de sus padres; decimos que los jóvenes se independizan. Pues bien: con el imperativo, cuando necesitamos un pronombre (me, te, se, nos, etc.), lo usamos después del verbo, y en este caso, la forma nosotros/as, que sería independicemos, pierde su -s final. Y así, decimos vayámonos, casémonos, sentémonos, etc.

    Y ya que hablamos de conjugación de los verbos, tengo que poner otra imagen de esta misma manifestación:

    yo hablo tú gritas
    Plaza de Cibeles

    Me imagino que "tú" y "él" son Rajoy y Puigdemont, o al revés. 

    En fin, hay que hablar pero también hay que escuchar, porque si no no sirve de nada, pero, al menos los que estábamos en la manifestación de ayer...


    somos todo oídos
    Plaza de Cibeles

    Ser todo oídos significa 'estar dispuesto a escuchar'. Y hay que estar dispuestos cuando hablamos de situaciones tan graves, tan importantes como lo que está sucediendo ahora en España. No podemos hacer como hacen los niños que, cuando no les gusta lo que les dicen, repiten la frase Habla, cucurucho, que no te escucho. Un cucurucho es lo que puedes ver en la imagen de debajo. ¿Y por qué hablan de un cucurucho? Simplemente juegan con las palabras, porque cucurucho rima con escucho. Pero en esta pancarta han cambiado un poco esa frase tradicional:

    habla cucurucho
    Plaza de Cibeles

    Ayer estábamos en la plaza de la Cibeles muchos catalanes que viven en Madrid y muchos madrileños que amamos Cataluña:


    siempre serás parte de mi sagrada familia
    Plaza de Cibeles
    En el centro a la derecha, hay una representación muy esquemática de la Sagrada Familia, la famosa iglesia del famoso arquitecto catalán Antoni Gaudí. La conoces, ¿verdad?

    También había, como es normal en Madrid, gente de otras muchas partes de España, como esta sevillana que se siente unida a Cataluña porque tanto en Sevilla como en Barcelona pasaron cosas muy importantes en el año 1992:

    cobi y curro
    Plaza de Cibeles

    A la izquierda vemos la imagen de Curro, la mascota de la Exposición Universal celebrada en Sevilla, y a la derecha a Cobi, la mascota de los Juegos Olímpicos de Barcelona. En 1992, las dos ciudades se abrieron al mundo, mostraron lo mejor de este país y se transformaron.

    Finalmente, te quiero mostrar una pancarta con un mensaje importante:

    amar españa es amar a sus pueblos
    Plaza de Cibeles

    Algunos españoles piensan que amar España consiste en cantar su himno ('música oficial de un país', aunque en realidad el himno de España no se puede cantar porque no tiene letra) y llevar su bandera ('trozo de tela rectangular que, con sus colores o dibujos, representa a un país'). Pero amar un país es bastante más que eso, y en el caso de España, un país con una maravillosa y enorme diversidad -cultural, lingüística, paisajística-, implica, por supuesto, amar a todos los pueblos que la forman. No puedes decir que amas España si rechazas a millones de sus habitantes.

    Por eso, #hablemos#parlem. Porque, como dice otro refrán, dos no riñen si uno no quiere; o sea, que si al menos una de las dos partes mantiene la calma e intenta no reñir ('hacerse enemigos, dejar de relacionarse por alguna discusión o pelea'), la relación se mantendrá.

    ¡Ojalá en unos días España se convierta en una gran bandera blanca! Yo, de momento, llevaré mi camisa blanca, como en esta concentración.





    ¡Hasta pronto!




    lunes, 2 de octubre de 2017

    Cambiar el mundo

    Que el mundo está fatal es algo que todos podemos ver: viejos, maduros y jóvenes miramos el presente y el futuro con un poquito de miedo, ¿no?

    En las calles de Madrid encontramos propuestas sobre qué hacer con el mundo. Quizá la más original que he visto es esta, del colectivo SEPA:

    una cosmogonía nueva
    Calle del Acuerdo

    Las cosmogonías son las visiones sobre el origen del mundo y su evolución. Estas historias o explicaciones sobre el origen del mundo y de la humanidad condicionan nuestra forma de verlo. Así que, si esa nueva cosmogonía es rara, loca y sexy, probablemente nuestro mundo será más divertido.

    Otros, que ven fatal el mundo, no hablan de cambiarlo, sino de salvarlo. Pero lo hacen de una manera muy extraña:

    salvar el mundo haciendo márketin
    Calle María Juana

    ¿Te sorprende, como a mí, el nombre de esta empresa? He buscado en su página web, porque estaba intrigada, y en ella explican su filosofía:

    Nuestro propósito es ser el nexo de unión entre todas aquellas personas y organizaciones que quieren acelerar la transición hacia una sociedad mejor.


    Es muy bonito eso de ir hacia una sociedad mejor, sí. Ellos dicen que desarrollan proyectos de innovación social, pero lo que pasa es que, si miras un poco más en su página, descubres que trabajan con empresas como Coca-Cola y Vips, y estas empresas no son conocidas por mejorar la vida de sus trabajadores, todo lo contrario (al menos en España). Así que me parece que el bonito nombre que se ha puesto esta empresa es poco más que eso, marketing o márquetin (esta es la adaptación de la palabra que ha propuesto la Real Academia, pero casi nadie la usa).


    He encontrado mensajes más pesimistas, o al menos no optimistas:


    cambiar todo para que todo siga igual
    Calle del Pez

    Es verdad que, aparentemente, el mundo ha cambiado mucho. Sin embargo, muchos problemas -guerras, violencia, machismo, etc.- siguen ahí, como hace siglos. Pero la visión aquí es pesimista, porque ha añadido "o peor". ¡Jo, espero que no!

    Y por último, encontramos este mensaje del grupo madrileño de artistas Boa Mistura:


    aceptando el mundo comienzas a cambiarlo
    Plaza de Santa Bárbara

    Según esto, para empezar a cambiar el mundo, antes hay que aceptarlo. La verdad es que no lo entiendo muy bien, pero me suena un poco más optimista.

    De todas formas, lo que más me gusta de todo lo que he leído sobre este tema en las calles de Madrid es un micropoema de Neorrabioso; como muchos últimamente, este también lo ha escrito en un contenedor de basura:


    avanza el mundo neorrabioso
    Calle San Hermenegildo

    Una grieta se produce cuando en la tierra o en una pared o en un techo, por ejemplo, se abre una línea fina. En las casas antiguas, es frecuente tener grietas en los techos, pero si se abren muchas, entonces, ¡ojo, porque hay peligro!

    Pero aquí, esta palabra es una metáfora. Veamos el significado de este pequeño poema: nunca es una palabra sólida, fuerte, propia de personas que no cambian de ideas o de costumbres; quizá es una palabra que da una idea de mayor flexibilidad, tolerancia, apertura a otras ideas. Cada vez que la palabra quizá le hace una grieta a la palabra nunca, o sea, 'cada vez que se introduce una pequeña duda en las mentes intolerantes o cerradas', el mundo mejora, avanza. Es un mensaje muy positivo, pero es verdad que a veces es difícil conseguir este avance.


    ¿Y tú, cómo ves todo esto?


    qué preferirías hacer con el mundo


    En español decimos muy a menudo, cuando queremos expresar una mala impresión por algún suceso o algo que estamos viendo u oyendo: ¡Cómo está el mundo! Y, si no es algo muy malo, sino más bien sorprendente, en España decimos mucho: ¡Cómo está el mundo, Facundo! No sabemos quién es Facundo, pero mundo y Facundo son palabras que riman.     

    Pues sí, ¡cómo está el mundo, Facundo! Pero recuerda siempre esto: No tengas miedo. Y esto: Cómete el mundo.

    ¡Hasta pronto!







    lunes, 25 de septiembre de 2017

    Tardar y durar




    Seguro que alguna vez has oído el tópico de que los españoles llegamos tarde a todas partes. ¿A que sí?

    Pues es verdad que en algunas partes de España -y Madrid no es una excepción- la gente es bastante flexible con el tiempo: llegar un cuarto de hora tarde, por ejemplo, se considera algo normal y casi nadie se disculpa por eso. Pero no creas que lo hace todo el mundo: yo, por ejemplo, soy muy puntual, y me molesta que me hagan esperar el famoso "cuarto de hora de cortesía". Afortunadamente, no todos mis amigos son impuntuales (pero mis alumnos, que no son españoles, muchas veces sí lo son, dicen que porque están en España, jejeje).

    Pero llegar tarde no es exactamente lo mismo que tardar en llegar. La construcción tardar en + infinitivo nos habla del tiempo que necesitamos para realizar una acción; ese tiempo puede ser mucho o poco. Por ejemplo:

    Tardé dos horas en llegar, pero al final llegué a tiempo.
    Pensaba que iba a llegar tarde, pero no había tráfico y no tardé nada en llegar.

    Veamos algunos ejemplos de este verbo por las calles de Madrid. Esta primera foto es de la fachada de un restaurante:

    tarda en llegar
    Calle Colón



    Una frase muy lógica. Lo que nunca se empieza tarda muchísimo en llegar, así que nos animan a empezar a hacer lo que queremos hacer, porque si no nunca llegará.

    El siguiente ejemplo está tomado de una parada de autobús. Claro, aquí si relacionamos esto con 'llegar tarde', pero es porque dice tarda más, o sea, más de lo normal; sin embargo, la frase Qué pasa si el autobús tarda menos / poco en llegar también sería perfectamente correcta.


    tarda en llegar
    Calle Bravo Murillo

    tardar mucho
    Calle Gravina



    Como has visto en los dos primeros ejemplos, una de las combinaciones más habituales del verbo tardar en es con el verbo llegar. Por eso, cuando el contexto está claro, muchas veces no usamos el verbo llegar, como pasa en la lámpara de la última foto, que estaba en una tienda del barrio de Chueca. Se entiende que quiere decir Si no tardas mucho en llegar / venir.

    Por eso, cuando oímos frases como

    - Ya está tardando demasiado

    - No, voy en metro, que en autobús tardo más

    entendemos que quieren decir en llegar, aunque no lo decimos.

    De todas formas, tardar se puede usar para hablar de la cantidad de tiempo necesaria para cualquier acción, no solamente llegar o venir. Veamos algunos ejemplos:

    - Gabriel García Márquez tardó varios años en escribir su novela "Cien años de soledad".
    - Este tren tarda tres horas en hacer un recorrido de 200 kilómetros.
    - Se tardó 110 años en construir la catedral de Madrid.


    Un verbo con el que se suele confundir el verbo tardar es el verbo durar. Durar también sirve para expresar una cantidad de tiempo, pero, en este caso, no hablamos de cuánto tiempo necesitamos para una acción, sino de la cantidad de tiempo en que algo o alguien existe o se desarrolla.

    Te pongo aquí una foto que ya usé en la entrada Eres joven:

    la juventud es una enfermedad
    Escuela Técnica Superior de Arquitectura



    Como ves, la frase no habla del tiempo que necesitamos o empleamos en hacer algo, habla de cuánto tiempo de existencia tiene esa "enfermedad" que es la juventud.

    Te doy otros ejemplos:

    - Fui a ver una obra de teatro que duró cinco horas, sin descanso.

    - El portátil me ha salido malísimo, no me ha durado ni dos años.

    - Hoy en día, la mayoría de los jóvenes tiene trabajos que no duran más de dos meses.

    - Contrató a una persona, pero no duró ni un mes en el trabajo porque era muy duro.


    Como ves, con el verbo durar podemos hablar de la duración de un evento, un objeto, una persona en una determinada situación, etc. Podemos hablar de cualquier cosa y expresar durante cuánto tiempo existe o en cuánto tiempo se desarrolla.

    Y aquí tienes un resumen de la diferencia entre durar y tardar. Después encontrarás un ejercicio, por si quieres practicarla.

    ¡Hasta pronto! ¡No tardaré mucho en volver!







    Test creado con GoConqr por EOI Tribunal Departamento de Español





    martes, 19 de septiembre de 2017

    Eres joven

    Cuando pienso en ti, lector o lectora, siempre imagino a alguien joven. Será porque la mayoría de los estudiantes de mis grupos son jóvenes.

    De lo que sí estoy totalmente segura es de que tu espíritu es joven. Si no, no te interesaría leer sobre la vida en otro país ni aprender otro idioma. Creo que somos jóvenes mientras tenemos ganas de aprender y de hacer cosas que nunca hemos hecho.        

    Así que, lector, si eres joven, te gustará esta entrada sobre la juventud, y si no eres joven pero tienes un espíritu juvenil, te sentirás rejuvenecer. Porque, además, las fotos las he tomado en un lugar muy propio para la escritura cuando eres joven: la parte interior de las puertas de los baños públicos.

    En el que baño en el que entré, el tema era, precisamente, la juventud. Primero estaba este mensaje:


    la juventud siempre vence
    Escuela Técnica Superior de Arquitectura

    Un mensaje sobre la fuerza de la juventud, que siempre vence 'gana' en las batallas de la vida.

    Otra persona, que probablemente no era tan joven, contestó:

    la juventud es un estado mental
    Escuela Técnica Superior de Arquitectura

    Esto es más o menos lo que yo he dicho al principio: si tu mente sigue siendo joven, eres joven. El ¡Joe! escrito al final es una forma suave del taco ¡joder!, como la forma jo (Jo, cómo mola). Así que es una forma de protestar por no tener en cuenta que la juventud es algo relativo, no depende solamente de la edad.

    Y después había otro mensaje:

    la juventud es una enfermedad
    Escuela Técnica Superior de Arquitectura

    La visión de la juventud en el primer mensaje no es muy positiva, parece que es algo malo. Por eso precisamente otra persona responde: Tú eres vieja fijo. Sí, yo también pienso que la mujer que lo escribió es vieja, vieja por su edad, o vieja de espíritu.

    Quiero que pienses un poco en el significado de la palabra fijo en este contexto. ¿La mujer que la escribió sabía con seguridad que la otra mujer era vieja? La respuesta es no, claro, pero tenía buenos motivos para imaginarlo, ¿no?

    La palabra fijo se usa muchas veces para indicar algo que no cambia, que es seguro: un sueldo fijo, una tarifa fija, un trabajo fijo dan seguridad, es difícil que cambien. Sin embargo, con esta palabra pasa lo mismo que con la palabra seguro (con la única diferencia de que fijo es más informal): como se usan para expresar hipótesis que consideramos muy muy muy probables, en contextos como el de la imagen no pueden expresar seguridad total. Lo que expresan es eso: una hipótesis que consideramos de altísima probabilidad.

    Fijo y seguro, para expresar probabilidad, se usan de las mismas dos formas:

    1) Decimos nuestra hipótesis y luego añadimos una de esas palabras, como pasa en la imagen de arriba.

    2) Las usamos antes de decir nuestra hipótesis, y entonces usamos las formas fijo que o seguro que:

    - La juventud es una enfermedad que dura poco tiempo.
    + Fijo que / seguro que tú eres vieja.

    Para poner un ejemplo más y volviendo al principio de esta entrada:

    Si estás leyendo este blog, fijo que / seguro que eres joven.
    Si estas leyendo este blog, tienes un espíritu joven, seguro / fijo.


    Y esto es todo por hoy, jovenzuelo/a mío/a. ¡Recuerda que puedes ver más mensajes en baños públicos en Aprender español en el WC! ¡Hasta pronto!




    martes, 12 de septiembre de 2017

    Amor en el aire



    Últimamente, allá donde voy, encuentro mensajes de amor. Por todas partes, como verás a continuación, y en cualquier tipo de espacio. Hoy vamos a hacer, entonces, un paseo "amoroso" por diferentes partes de España y por diferentes lugares de la calle.

    Estos dos primeros mensajes los vi en el suelo de una calle. Parecen mensajes escritos por adolescentes o personas muy jóvenes, sobre todo porque escriben "kiero" en lugar de "quiero" y "kukii" en lugar de "cuqui":

    te quiero mi reina
    Calle Nuestra Señora del Carmen

    te quiero cuqui
    Calle Nuestra Señora del Carmen



    Parece que Cuqui (Kukii) escribió el primer mensaje, y después "su reina" le contestó. Cuqui y reina son dos de las muchas formas que las parejas usan para llamarse cariñosamente.

    En el suelo también, pero en el suelo del puente de la foto que tienes debajo, me encontré un bonito mensaje de amor escrito intermitentemente; cuando subí al puente, vi el primero; tres pasos después, otro; tres pasos después, otro, y así hasta el final del puente. ¡Qué bonita manera de expresar amor! Este puente cruza una carretera que separa dos partes de la Ciudad Universitaria, así que me imagino que este mensaje lo escribió alguien que sabía que su amor pasa todos los días por ese puente para ir a su facultad. ¡Me encantaría que me escribieran algo así en mi camino diario!


    Ciudad Universitaria

    debería estar cansado


    debería estar cansado de tus manos

    debería estar cansado de tu pelo

    debería estar cansado de tus rarezas

    pero quiero más

    yo quiero más

    no puedo vivir sin ti

    no hay manera

    no puedo estar sin ti

    no hay manera



    También he encontrado otro mensaje de amor, el que tienes debajo, escrito en una puerta en un pueblo de la provincia de Sevilla. Antojársele algo a alguien significa 'tener un fuerte deseo repentino, y a veces caprichoso'. Así que esta persona está expresando que desea enormemente vivir con otra, y probablemente durante toda su vida, porque no dice se me antoja vivir contigo, sino se me antoja una vida contigo, que yo entiendo como una vida entera. 

    De todas formas, es un poco poético y no es la forma en la que habitualmente usamos este verbo. Lo usamos más para hablar de caprichos repentinos. Por ejemplo:

    Se me ha antojado comprarme ese vestido y me lo voy a comprar, aunque me quede sin dinero.


    se me antoja una vida contigo
    Carmona (Sevilla)





    Otro lugar posible para escribir un mensaje de amor es tu propio coche, como este de debajo que vi en un pueblo. En realidad, no es un mensaje escrito por el dueño del coche, es una frase de una canción del grupo español de rock Marea

    ¿Qué significa este trocito de canción? En ella, el cantante habla con una sirena, e intenta convencerla de que se vaya con él. En lugar de bañarse en el mar, le pide que se bañe en sus ojos, o sea, que esté con él, mirándole. El mar se enfadará con la sirena, pero, dice el cantante, que se joda el mar. Como ya te he explicado en otras ocasiones, joder es una palabrota o taco que tiene dos sentidos: uno sexual, 'practicar un coito', y otro, el más habitual en España, de 'molestar, fastidiar / estropear, destrozar'. En este caso, lo que quiere decir es que no le importa que el mar se moleste, se fastidie, porque la sirena no se baña en él. 

    (¿Quieres saber más sobre este taco y otros? Lee Jo, cómo mola).

    que se joda el mar
    Navalperal de Pinares (Ávila)



    Y no podía faltar en esta entrada, claro, algún mensaje escrito en los muros de alguna calle. El primero lo vi en la capital de Asturias, en el norte de España. Este mensaje está tomado también de una canción, Por ti, del grupo pop español Sidonie. Aquí, volverse significa 'transformarse'. Parece que el amor está muy relacionado con el mar, porque aquí también volvemos al mar: las calles se transforman en playas (que son mucho más agradables) si la persona amada anda por ellas. Bonito mensaje, ¿no?


    las calles se vuelven playas
    Oviedo


    las siete maravillas del mundo
    Añadir leyenda


    Este otro muro de aspecto más monumental y antiguo está en Ceuta, una ciudad española del norte de África, y lo fotografió mi amiga y lectora de este blog Margarita Sawa (¡gracias, Margarita!). Según esta pintada, las siete maravillas del mundo son, si añadimos "te", como nos dice al final, comerte, verte, oírte, sentirte, besarte, acariciarte y amarte. 


    Amor en los muros, en los coches, en las puertas, en los puentes, en el suelo... ¿Se te ocurre algún otro lugar donde podría escribirse un mensaje de amor? Seguro que sí.

    ¡Hasta pronto!


    P.D. Mi amigo Juan del Pozo me acaba de decir que también los mensajes escritos en el puente corresponden a la letra de una canción que yo no recordaba, No puedo vivir sin ti, de Los Ronaldos. ¡Casi todos los mensajes de amor de esta entrada son letras de canciones! Debería haberla titulado "Canciones de amor". Gracias, Juan.