jueves, 27 de octubre de 2016

Jo, qué corte

En una de las calles principales de Lavapiés, justamente enfrente de la Filmoteca Nacional, está esta peluquería, con un nombre que llama la atención :


corte cortarse
Calle Santa Isabel

El nombre de esta peluquería es un juego de palabras, porque la palabra corte, cuando es masculina, puede tener dos sentidos. Por un lado, se refiere al corte de pelo, porque a la peluquería muchas veces vamos a cortarnos el pelo; por otro, la frase Jo, qué corte nos hace pensar en un sentido coloquial de la palabra, que es 'vergüenza'. Es una frase que usamos mucho cuando pasamos una situación apurada o cuando nos equivocamos o cuando alguien nos dice algo inesperado o grosero que nos deja sin poder reaccionar. Sobre la forma jo, puedes leer Jo, cómo mola. Y si quieres ver otros nombres curiosos de peluquerías, entra en Una cabeza bien amueblada.      

Además del sustantivo corte, usamos informalmente el verbo cortarse 'sentir o tener vergüenza' y el adjetivo cortado para hablar del carácter de alguien. 

Las combinaciones de palabras más frecuentes con estas formas son las de esta imagen:


corte cortado cortarse



¿Y qué podemos contestarle a alguien que nos dice Jo, qué corte porque ha pasado por una situación apurada, que le da vergüenza? Pues simplemente, lo que dice el nombre de este restaurante:


no pasa nada
Plaza de Cascorro

No te preocupes, no pasa nada, eso nos puede pasar a todos... ¡Y es verdad! ¿Quién no ha pasado alguna vez por esas situaciones? ¿Quién no se ha llevado un buen corte? ¿A quién no le da corte hacer algo? ¿A quién no le han pegado un corte?

¡Hasta pronto!






sábado, 22 de octubre de 2016

Se hace camino al andar

Hoy te hablo de caminos y, por eso, no nos vamos a quedar en Madrid. Vamos a pasear por Castilla, por La Rioja, por Andalucía y, claro, como siempre, un poco por Madrid.

El primer punto de nuestro viaje es este:


caminar atajar andar tropezar
Frómista (Palencia)

          

Encima de la frase que da título a esta entrada puedes ver el dibujo de una concha. Es una concha bastante grande, en concreto es la concha de una vieira, un molusco que se come (¡y están muy ricas las vieiras!) y que tiene una concha muy grande. Por eso, los que viajaban a pie a Santiago de Compostela -los peregrinos-. llevaban conchas de vieira que les servían para muchas cosas (por ejemplo, para coger agua de los ríos y fuentes y beber cómodamente).

El pueblo donde tomé esta foto, Frómista, es un lugar por el que pasan muchos peregrinos porque está en una de las rutas más importantes del famoso camino de Santiago. La frase forma parte de un famoso poema de Antonio Machado (1875-1939), y la frase completa decía:

Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.

Machado nos habla de la vida: el camino de nuestra vida lo hacemos nosotros cuando andamos  en nuestra vida no tenemos por qué seguir el camino que han hecho otros. (Por cierto, si quieres saber más sobre la construcción "al + infinitivo" con valor temporal, entra en Al salir).

Sin embargo, cada año miles de personas siguen los mismos caminos, ya hechos por otros, que llevan a Santiago de Compostela. Una de las rutas pasa por La Rioja, y por su capital, Logroño, donde podemos encontrar esta obra de los madrileños Boa Mistura:


boa mistura
Logroño


tapas etapas
Logroño

En este mural, animan a los peregrinos que van hacia Santiago a probar las tapas de Logroño, jugando con las palabras etapas (partes de un camino) y tapas. Si el peregrino termina una de sus etapas en Logroño, puede tomar unas tapas antes de seguir su camino. Y te aseguro que encontrará muchos lugares donde poder hacerlo: en Logroño, lo difícil es comer sentado en un restaurante, y lo más fácil y habitual, tomar tapas de pie, en la calle o en la barra de los muchísimos bares que las sirven. Acompañadas de un vinito de La Rioja, si se puede. 

Para hacer el camino de Santiago de verdad, hay que caminar, o sea, andar, o sea, ir a pie. Todo lo demás -ir en bicicleta, por ejemplo- está bien, pero no es la tradición.

Pero cuando andamos, tenemos dos formas de ir más deprisa: tropezar y atajar. De la primera forma nos habla el poeta Neorrabioso en una de sus frases poéticas escrita en un contenedor de basura:


avanzar tropezando
Calle Montserrat (Madrid)

Tropezar significa 'dar con los pies en algún obstáculo, perdiendo el equilibrio'. Cuando tropezamos pero no nos caemos, perdemos un poco el equilibrio pero, si nos movemos hacia delante, avanzamos en el camino. Lo mismo que Neorrabioso dice un refrán: Quien tropieza y no cae, adelanta camino. Tanto el refrán como la frase de Neorrabioso pueden entenderse también en un sentido metafórico: en la vida también encontramos muchos obstáculos y tropezamos con ellos, pero si nos caemos, conseguimos avanzar porque aprendemos de los problemas que conseguimos superar.

Otra manera de adelantar camino es atajar:

Córdoba (foto cedida por Sayuri Alcalá)

Un atajo es un camino peor pero más corto. Un atajo no suele ser el camino principal, que conoce todo el mundo, sino un camino secundario y a veces más incómodo, pero que te lleva más rápido a tu destino. Y de ahí viene el verbo atajar:

                                 Vamos a atajar por esta calle, que llegamos tarde

Otro refrán español, sin embargo, dice que No hay atajo sin trabajo. Este refrán nos recomienda ir por la vía principal porque los atajos suelen ser caminos peores. Puede aplicarse a los caminos pero también a otros aspectos de la vida: cuando queremos hacer las cosas más rápidamente de lo necesario, tenemos que hacer más esfuerzos.


Un sinónimo de atajar que se usa en Córdoba y otros lugares es atrochar:

por aquí podemos atrochar
Córdoba


¿Y qué significan las pintadas en las calles de Córdoba de las dos últimas fotos? Estas pintadas imitan los carteles de los nombres verdaderos de las calles de la ciudad, y son una iniciativa artístico-humorística que explica muy bien en su blog una polaca que lleva un tiempo viviendo allí (en su entrada verás muchas más fotos e incluso algunas pintadas traducidas al polaco). Es el llamado callejero pirata de Córdoba, que puedes encontrar en Google Maps.

Pues en fin, caminando, tropezando y atajando, hemos llegado al final de esta entrada. Espero que te haya gustado, y, si es así, ¡no te olvides de compartirla para que llegue a más gente! ¡Hasta pronto!





sábado, 15 de octubre de 2016

La iglesia no es una playa

Hace tiempo te hablé de la frase Este muro es la playa, una frase poética que me sonaba a rebeldía y a sueños imposibles pero maravillosos. Mucho más antipática es la frase que hoy he usado como título, y que encontré en este cartel, en la entrada de una iglesia. La frase está justamente debajo de los dibujos que prohíben algunas formas de vestir:


esta iglesia no es una playa
Iglesia Pontificia de San Miguel


      
Siempre me han parecido fatal las prohibiciones de las religiones. En este caso, no entiendo qué relación hay entre enseñar las piernas y hablar con Dios. ¿Es que Dios -si existe- no nos creó con piernas? Entonces, ¿por qué algunos quieren que no se vean las piernas, ni los brazos, ni la cara en algunos casos? Entiendo que no quieran gente desnuda en la iglesia, porque eso podría ser poco higiénico. ¡Pero prohibir la entrada de turistas en pantalón corto, en pleno verano madrileño, me parece muy poco cristiano!

La gente de esta iglesia se toma a sí misma demasiado en serio, ¿no? Pero en España, que fue durante mucho tiempo un país ultracatólico, hoy, afortunadamente, hay libertad religiosa, y también libertad de expresión para hacer crítica y reírse de las religiones, como hace Leo Bassi, el cómico fundador del Paticano, o sea, de la Iglesia Patólica:


iglesia patólica
Calle Embajadores

La iglesia patólica tiene como dios un pato de goma. Pero hay que ser tontísimo, "idiota de remate", para creer en un pato de goma. Así, la iglesia patólica en realidad no adora a ningún ídolo, porque su ídolo, el pato, es ridículo. 

En la entrada anterior, Santos para todo, ya te hablé de la presencia de los santos en la vida cotidiana. Lo mismo ocurre con todos los demás aspectos de la religión: aunque mi país ha cambiado mucho, la religión católica sigue siendo mayoritaria, y su tradición se refleja en las calles (como ya vimos hace tiempo, con otras fotos, en la entrada Patatas fritas para el hambriento).

Por ejemplo, en los nombres de algunas tiendas y bares:


abadía del perfume
Calle Alcalá (foto cedida por Cristina García Sánchez)

la tienda del cielo
Calle Imperial

Abadías y conventos, los lugares donde viven monjes y monjas, son lugares donde desde hace mucho tiempo se han fabricado productos artesanales con una buena reputación. Son famosos en España los dulces que las monjas hacen en algunos conventos. Durante siglos, en las abadías se fabricaron famosos licores, quesos y otros productos. Y es una tradición que no está completamente perdida: por ejemplo, en la Abadía de San Isidro del pueblo de Dueñas (Palencia) comercializan leche y queso, y en La tienda del cielo (la de la foto de arriba) venden productos de diferentes conventos de España.

Por eso, el nombre Abadía del perfume es mucho más sugerente que, por ejemplo, La casa del perfume. Los productos de abadía y de convento tienen un aire de calidad, de artesanía, de tradición.


No sé si a los responsables de la Iglesia Pontificia de San Miguel les gustaría el nombre y la fachada de este bar del barrio de Chueca que también nos recuerda a la tradición católica:



misa de doce
Calle Augusto Figueroa

El nombre del bar se refiere a la misa a la que van más creyentes, la que se celebra los domingos a las 12 de la mañana. Lo gracioso son las imágenes de las señoras que tiene en su fachada. Nos recuerdan a las viejecitas, que son las que van más a la iglesia: con su sombrerito, su bolso negro, sus gafas y la falda, eso sí, por debajo de la rodilla.

Y un último ejemplo de la presencia de la religión en las calles de Madrid es esta pintada:


pecados capitales
Calle Olivar

Las siete primeras palabras son los nombres de los llamados siete pecados capitales, o sea, las siete características peores que un cristiano puede tener. Te los voy a expresar con palabras comunes, en el mismo orden de la pintada: tener deseo y frecuente actividad sexual, no tener ganas de trabajar, comer demasiado, enfadarse demasiado, querer lo que tienen otros, querer tener mucho dinero y no compartirlo, y sentirse superior a los demás. 

Lo que me gusta es la pregunta final: tú, ¿de quién eres? Esta frase significa '¿de qué familia eres?, ¿de quién eres hijo?', y habitualmente se oye (o se oía, yo creo que ahora se oye cada vez menos) en los pueblos pequeños o medianos, donde todo el mundo se conoce; se le pregunta esto a alguien para relacionarlo con su familia.

En este contexto, entiendo que la pregunta quiere decir '¿cuál es tu pecado?' porque, con toda razón, piensan que todos tenemos, como mínimo, una de estas características. O sea, que no existen personas totalmente libres de alguna de estas características. Eso me hace pensar que quizá esos pecados no sean tan "capitales", o sea, tan importantes, y que todo depende del grado. No es lo mismo ser un poco perezoso que no hacer nunca nada, por ejemplo. 

Por cierto, ya que hablamos de pecados capitales, te recomiendo esta entrada del blog Español con arte sobre los siete pecados capitales y el pintor El Bosco (este año se cumplen cinco siglos de su muerte, por eso está de plena actualidad.

Yo reconozco que a veces me da pereza hacer algunas cosas, que algunas cosas me dan un poco de envidia, que me gusta bastante comer... Y tú, ¿de quién eres, jejeje?

¡Hasta pronto!


domingo, 9 de octubre de 2016

Santos para todo


   

Hay una floristería de mi barrio que tiene una pequeña pizarra fuera. El dueño de la tienda, cada mañana, escribe los santos del día en la pizarra. 

¿Sabes qué es eso del santo del día? La iglesia católica, en el calendario, dedica cada día del año a uno o más santos; generalmente a más de uno, porque hay más santos que días del año. Y muchas personas de esta religión, aunque cada vez menos, celebran el día de su santo, o sea, el día del santo que se corresponde con su nombre. Si la persona se llama Marta, celebraría su santo el día de santa Marta, o sea, el 29 de julio. En esta costumbre tiene su origen una frase hecha o expresión que me hace mucha gracia: "¡Olvídame, que no es mi santo!", que se le dice a alguien que nos está molestando o que está discutiendo con nosotros, para decirle que nos deje en paz, que no queremos seguir hablando con él. 

En general, como digo, esta costumbre se ha perdido mucho, como también, afortunadamente, la costumbre de ponerles los nombres a los niños según los santos del día en los que nacían. Pobrecitos algunos niños, que tenían nombres horribles porque habían nacido en mala fecha.

Este floristero, supongo, pone los santos porque quizá alguien lo vea, se acuerde de algún amigo y le compre unas flores para regalárselas:


lengua y religión
Calle Francos Rodríguez



Aunque España no es actualmente un país tan religioso como fue, la religión católica está muy presente, en expresiones, en testimonios culturales, en costumbres, etc. Los santos y beatos (los beatos son casi santos, pero les falta un poquito) están por todas partes. 

Lo primero, y lo más importante para los no creyentes, es que cada ciudad o pueblo tiene su santo patrón (o santa patrona). ¿Por qué es lo más importante para los no creyentes? Porque el día de ese santo es fiesta, no se trabaja. Así que creyentes y no creyentes somos beneficiados por el patrón o por la patrona. Por ejemplo, el patrón de Madrid es San Isidro, y por eso el 15 de mayo siempre es fiesta aquí.

Pero también casi todas las profesiones tradicionales tienen su santo patrón: San José el de los carpinteros, Santa Apolonia la de los dentistas, Santa Lucía la de los oculistas, etc. 

Seguramente, ya sabías todo esto. Lo que quizá no sepas es que hay muchos santos especializados en determinadas enfermedades o problemas físicos. Por ejemplo, si tienes problemas en los riñones...


lengua y religion

lengua y religion
Catedral de Burgos



Sí, es lo que imaginas. Es una tumba que está dentro de la catedral de Burgos (un edificio maravilloso que si puedes no debes perderte). El lenguaje de la inscripción es un poco antiguo, así que te voy a explicar lo que dice: Aquí yace quiere decir 'aquí está tumbado'; hijo de Burgos hay que entenderlo como 'nacido en Burgos'; abogado del dolor de riñones quiere decir que, si se lo pedimos, el beato Lesmes podrá hacer un milagro y liberarnos del dolor.


También hay santos modernos que nunca existieron, como este:


lengua y religión
Navalperal de Pinares (Ávila)



A falta de patrón, los ciclistas y aficionados a la bici se han inventado un nuevo santo: San Bicicleto.

Por supuesto, los santos también están presentes en los nombres de montones de calles, colegios, hospitales y todo tipo de instituciones. En fin, ¡santos para todo y en todas partes!

Con todo esto, ya habrás imaginado que en España seguimos usando algunas expresiones que hacen referencia a los santos. Estas son algunas de las que más se usan, y con esta imagen me despido por hoy. ¡Hasta pronto!



domingo, 2 de octubre de 2016

Primera cita, primer beso


primera cita
Calle Almudena


     
¡Ay, el amor, el amor! En una época en la que se puede contar todo al mundo entero a través de Facebook, Twitter, Whatsapp y mil sitios más, la gente sigue celebrando su amor sobre los árboles, los muros o, como en la foto, sobre los bancos. En un banco de piedra, concretamente, por eso se lee tan mal. Alber y Neva tuvieron aquí su primera cita. 

Cuando hablamos de tener una cita o una primera cita en España, no siempre hablamos de citas amorosas. Esta expresión puede usarse para hablar, por ejemplo, de una cita con el médico. Por otro lado, incluso si hablamos de parejas, tener una cita no tiene las implicaciones que tiene en otros países; simplemente significa que has quedado con alguien, que os vais a ver. Quizá luego vayáis a cenar juntos (o no), quizá vayáis a bailar (o no), quizá terminéis durmiendo juntos (o no). Así que ¡cuidado si venís a España y quedáis con alguien que os gusta, porque podría ser que, simplemente, en esa primera cita deis un paseo o vayáis al cine! ¡No esperéis nada concreto de esa cita!

Otros nos cuentan más detalles de su amor escribiendo en el suelo:


primer beso
Avenida de Pablo Iglesias



Este primer beso no sabemos si fue en su primera cita o más tarde. A veces, los asuntos del amor pueden ir muy lentamente, y a veces, todo lo contrario, no hay reglas ni costumbres en esto. Depende de cada persona y de cada pareja.

Fíjate en cómo escribe la palabra primer. Este es un número ordinal, o sea, un número que nos dice el orden de las cosas. Igual que los demás números, a veces lo escribimos con letra y a veces con número; pero los ordinales, además del número, necesitan una o más letras, las letras finales.

Como me imagino que ya sabes, este número ordinal tiene dos formas en masculino: primer y primero. Y, cuando escribimos estas dos formas con el número, también son diferentes. Observa cómo lo escriben en esta pancarta:


primer primero tercer tercero
Calle Alcalá



Así es como ponemos en número la palabra primero. Igual hacemos con segundo, tercero, cuarto, etc., y, si es femenino, con una a.

¿Cuándo usamos la forma primer y cuándo la forma primero? Usamos primer cuando la palabra acompaña a un nombre -o sustantivo- y va delante de él -a su izquierda-; usamos primero en el resto de los casos, o sea, cuando no acompaña a un nombre o cuando acompaña a un nombre pero va detrás de él -a su derecha-. Aquí van algunos ejemplos:

Fue el primer ser humano que llegó a la Luna
El Primero de Mayo es el Día de los Trabajadores
Vivo en un primer piso
No vivo en el primero, vivo en el segundo
La terraza está en el piso primero

Este no es el único numeral ordinal que tiene una doble forma. Mira el de esta foto:


tercer tiempo
Calle María de Zayas



Ya he visto varios bares que se llaman así, Tercer tiempo. Como el numeral va delante del sustantivo, usamos la forma corta; si fuera detrás, usaríamos la forma tercero y, con número, .

¿Y por qué eso del tercer tiempo? Se refiere a las dos partes, los dos tiempos, de los partidos de fútbol; primer tiempo, segundo tiempo, y luego a celebrarlo al bar, o sea, el tercer tiempo. Aunque muchos pasan allí todo el tiempo, sobre todo porque últimamente ver el fútbol en casa sale bastante caro.

Y así hemos llegado desde el amor hasta el bar. Tampoco es que sean cosas muy alejadas. ¿Cuántos amores habrán empezado en un bar? En España, desde luego, estoy segura de que muchísimos.

Casi todo el mundo se acuerda muy bien del primer beso, de la primera cita. ¿Te acuerdas tú?

Te resumo en esta imagen final todo lo dicho sobre los numerales y cómo escribirlos. ¡Hasta pronto!