domingo, 25 de diciembre de 2016

Confieso que he comido

huellas literarias
Valparaíso, Chile (foto de Eva Felipe)

Casi seguro que hoy, si eres de un país donde se celebra la Navidad, podrías decir esta frase añadiendo la palabra demasiado. ¿A que sí? 

Comer es una de las formas más importantes de celebrar algo: es un cumpleaños y comemos, es una fiesta tradicional y comemos, llega el fin de curso y comemos. No recuerdo una celebración que no tenga ninguna relación con la comida.

Pero hoy no te voy a hablar de comida sino de escritores y cómo sus nombres o sus palabras aparecen en las calles. ¿Y qué relación esto con el nombre del restaurante chileno? Pues que en realidad ese nombre es un recuerdo del libro Confieso que he vivido, que escribió el gran poeta chileno Pablo Neruda (1904-1973), y son sus memorias. Neruda tuvo una casa en Valparaíso, la ciudad donde está el restaurante de la foto.

En este blog ya te he hablado de algunos de los versos de Pablo Neruda: por ejemplo, sobre el famoso verso Me gustas cuando callas. ¿Has leído algo más de él? Ya sé que leer poesía en otra lengua puede ser difícil, sí, Pero puedes buscar la ayuda de alguna edición bilingüe, en español y en tu idioma. Así podrás comparar los textos y entender mucho más. Por ejemplo, del libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada, el más famoso de Neruda, hay una versión bilingüe gratuita en inglés y español. También hay ediciones bilingües en papel en muchos idiomas: francés, inglés, italiano, ruso, etc.  

En las calles de Madrid, encontramos sobre todo homenajes, frases o menciones de los escritores del llamado Siglo de Oro, o sea, de los siglos XVI y XVII. En la fachada de esta taberna del barrio de las Letras, donde vivieron muchos de estos escritores, podemos ver a cuatro de los más conocidos:



escritores en las calles de madrid
Calle del León

En esta foto los puedes ver más de cerca. Son, de izquierda a derecha, Francisco de Quevedo, Pedro Calderón de la Barca, Félix Lope de Vega y Miguel de Cervantes.




También encontramos de vez en cuando frases de estos autores por las calles. Por ejemplo, en la fachada de un restaurante del barrio de Lavapiés encontramos estas dos frases del autor del famoso Quijote:
                       

cervantes en los muros de madrid
Calle Santa María

cervantes en los muros de madrid
Calle Santa María

A Lope de Vega, en cambio, se le recuerda más en los nombres de los bares, quizá por la fama que tenía de gran amante de la vida (y en especial de las mujeres):


lope de vega en las calles de madrid
Calle del Pez



lope de vega en las calles de madrid
Calle Lope de Vega

Muchos alumnos míos, cuando hablo con ellos de posibles lecturas en español, me dicen que quieren leer obras clásicas, en especial el Quijote. Yo siempre les digo que no se lo recomiendo porque seguramente será una experiencia frustrante. Estas obras están escritas en una lengua de hace más de cuatro siglos; en este tiempo, el español ha cambiado mucho, como puedes imaginar. Pero es que, además, es un lenguaje literario, lo que lo hace más difícil de entender. Muchos hispanohablantes no entienden muchas cosas de las obras clásicas. Por eso, mi recomendación es leer a estos autores en la lengua materna de cada uno, en una buena traducción; otra opción, en algunos casos, es leer versiones adaptadas a un español más moderno. Esto se puede hacer con el Quijote: en 2015, otro escritor, Andrés Trapiello, hizo una versión modernizada que resulta más fácil de entender, como puedes comprobar aquí. Incluso así, no son obras fáciles de entender, porque además nos hablan de un mundo bastante diferente del nuestro.

Si quieres leer cosas interesantes pero un poco más fáciles, te dejo aquí una lista de algunos libros que me han gustado y que creo que podrás entender bien:






¿Y tú, has leído algo de algún autor hispanohablante que te haya gustado? ¿Lo recomendarías? ¡Compártelo conmigo y con los demás lectores del blog!

¡Hasta pronto!




sábado, 17 de diciembre de 2016

Madrid huele a sol



"Madrid huele a sol por las mañanas", escribió Arturo Barea en su libro La forja de un rebelde. Arturo Barea (1897-1957), como muchos otros españoles, se fue de España después de la guerra civil, y vivió el resto de su vida en Inglaterra, donde escribió casi toda su obra. 

En su obra nos habla del Madrid anterior a la guerra y del Madrid de la guerra, que él sufrió.

Hace pocos días, el Ayuntamiento de Madrid decidió dar su nombre a una plaza de la ciudad. Es la plaza, hasta ahora sin nombre, donde está una bellísima biblioteca reconstruida sobre lo que quedó de las Escuelas Pías, el colegio donde estudió Arturo Barea, Este es el edificio:


la forja de un rebelde
Plaza de Arturo Barea



Para celebrar esta decisión, el colectivo cultural La Liminal está organizando con el Ayuntamiento unos paseos por el barrio de Lavapiés, donde Barea pasó gran parte de su vida en Madrid. Y el fin de semana pasado tuve la suerte de poder participar en uno de esos paseos, que me encantó. Paseamos por las calles relacionadas con la vida y la obra de Barea, y al final hicimos unas placas conmemorativas que nosotros mismos pusimos en los muros del barrio.

Te voy a enseñar algunas de las placas colocadas hasta ahora. La primera se puso justamente en los muros de las Escuelas Pías. Viene primero una frase de  Arturo Barea, cuando describe lo que ocurrió en Lavapiés (y en muchos otros lugares) a principios de la guerra civil, cuando mucha gente, como reacción al golpe de estado del general Franco, quemó y destruyó iglesias y conventos. Evidentemente, en aquellos momentos, Madrid ya no "olía a sol".


la forja de un rebelde
Plaza de Arturo Barea



la forja de un rebelde
Calle Vélez de Guevara



La placa de arriba se puso en la calle donde vivía la madre de Arturo Barea, una mujer pobre que trabajaba como lavandera (lavaba ropa de otras personas).

La madre de Arturo Barea trabajaba en el río, pero también tenía que ir a coger agua para su casa a las fuentes públicas, porque en aquella época en Lavapiés no solía haber agua corriente ('agua que se puede beber y que se tiene dentro de las casas'). Por eso Arturo Barea sabía muy bien cómo afecta el agua fría a las manos, y, en estas otras frases de su obra, nos habla del agua helada de la fuente agrietando ('abriendo grietas, pequeñas fisuras en la piel') las manos de las mujeres. También nos habla de los acentos diversos, porque el barrio de Lavapiés era un barrio de inmigrantes que venían de muchas partes de España (igual que  hoy lo es, pero de personas de muchas partes del mundo).


la forja de un rebelde
Plaza de Nelson Mandela

Calle Juanelo



La madre de Arturo Barea también tuvo que ir algunas veces a una institución llamada La Gota de Leche, que existía en varias ciudades de España y que se dedicaba a ayudar a las mujeres con niños, dándoles, como dice la placa, leche y asistencia médica.

En la puerta de esta institución, en Lavapiés, se formaban colas muy largas de mujeres que esperaban para entrar. Una vez, pasando por aquí Arturo Barea durante la guerra civil, vio cómo una bomba caía sobre estas mujeres, matando a muchas de ellas y a sus hijos. Este es el hecho que recuerda la última placa de  hoy, conectándolo con otros bombardeos ('ataques con bombas'), en este caso aéreos (desde aviones) de otros  lugares y otras épocas. 

Con esta última placa me despido, animándote a leer la novela La forja de un rebelde. Es bastante larga, pero el estilo es muy claro, y creo que aprenderás mucho sobre una época de la historia de España.

¡Ojalá siga siempre oliendo a sol en Madrid! ¡Hasta pronto!


Calle Jesús y María



lunes, 12 de diciembre de 2016

Con estos pelos

¿Sabes que hay palabras en español que, generalmente, en singular tienen un significado neutro y en plural tienen un significado negativo?

Una de ellas es la que está en el nombre de esta peluquería:


pelo y pelos
Logroño (La Rioja)

Pelo se usa generalmente en singular, con un significado colectivo: 

Tengo que cortarme el pelo, lo tengo muy largo
Me gusta tu color de pelo
¡Qué pelo tan bonito tiene!

Algunas veces necesitamos usarlo en plural porque, por ejemplo, nos referimos no a todo el pelo de la cabeza sino a un número determinado:

He encontrado dos pelos tuyos en mi bolso
Tienes que quitarte esos tres pelos que tienes en la nariz

Pero generalmente, cuando lo usamos en plural, tiene un significado negativo:

No salgas a la calle así, péinate, que llevas unos pelos...
¡Qué pelos tengo! Necesito ir a la peluquería cuanto antes
¡Vaya pelos lleva! Sucios, mal cortados... 

Como ves en los ejemplos, hablamos de pelos cuando queremos añadir el matiz de 'mal peinados, mal cortados, sucios, etc.'

¿Por qué la peluquería se llama Con estos pelos? Porque esa es casi una expresión, que dicen sobre todo las mujeres cuando no se sienten bien con su propio pelo. Por ejemplo:

¿Pero cómo voy a salir ahora, sin arreglarme, con estos pelos?

Claro que también se lo pueden decir a un hijo suyo, cambiando estos por esos:

Hijo mío, ¿de dónde vienes, con esos pelos? ¿Qué has estado haciendo?

Así que, si estás con esos pelos, necesitas ir a la peluquería (o al menos peinarte).

También se usa la forma plural en algunas expresiones, pero no siempre, a veces se usa el singular:

expresiones pelos y pelo



Esta palabra no es la única que tiene esa diferencia entre singular y plural. Pasa algo parecido con las parejas nariz / narices y hora / horas. Fíjate en estos ejemplos:

Tiene la nariz larga pero muy bonita
Estoy hasta las narices de ti y de tu hermano ('estoy harto/a')

No sé qué hora es
¿Pero qué horas son estas de llegar a casa? ('es demasiado tarde', es la típica frase de un padre a un hijo que llega, por ejemplo, a las 4 de la madrugada)


Que sí, que sí, que es verdad todo lo que te cuento, que no te estoy tomando el pelo. Aquí lo dejo, y espero que no hayas terminado hasta las narices de mí leyendo esta entrada. ¡Hasta pronto!




sábado, 3 de diciembre de 2016

Dime que me quieres


que y qué
Travesía de San Mateo



En esta joyería, con este nombre tan bonito, dan ganas de entrar, ¿a que sí? Sí, necesitamos que nos digan que nos quieren, pero no necesariamente regalándonos una joya, como propone esta tienda. Creo que hay cosas más importantes en una relación que los regalos y, la verdad, a mí me hace más ilusión que me regalen otras cosas. 

Pero bueno, hoy no nos vamos a fijar tanto en el significado de la frase sino en la pronunciación y la escritura de una de sus palabras: la palabra que. Y lo vamos a comparar con el qué de esta pintada:


que y qué
Calle de la Esgrima



Tiene mucha gracia esta frase: Legendario es una marca de ron cubano. La persona que ha escrito esto dice de sí misma que es legendaria, o sea, que es tan famosa que ha pasado a formar parte de la historia. Claro, hay otras marcas de ron que también tienen nombres significativos: Centenario, Diplomático, Cacique, etc.

Pero a lo que íbamos. Como has visto, en esta segunda foto, el qué lleva acento (tilde), aunque lo he tenido que escribir yo porque en la pintada no usaban acentos (cosa que es relativamente frecuente). Seguro que muchas veces has oído o leído que escribimos acento en esta palabra cuando la usamos para hacer preguntas y en exclamaciones. Pero esto no es completamente cierto. Fíjate en estos ejemplos:

- ¡Llama a Fernando, por favor!
+ ¿Que llame a quién?
- ¡A Fernando, que llames a Fernando!

- Bueno, pues nos vemos pronto.
+ Vale, ¡que lo pases bien en el viaje!

En estos ejemplos, la palabra subrayada aparece en preguntas y exclamaciones pero no se escribe acento. ¿Y por qué? Porque no suena con acento. Fíjate en las diferencias de pronunciación de esta palabra en esta pareja de frases:

Dime qué quieres / Dime que me quieres

En la primera frase, cada palabra tiene su propio acento. Realmente, pronunciamos tres palabras: [díme qué quiéres]. En la segunda, en cambio, ni la palabra que ni la palabra me tienen acento, y pronunciamos dos palabras: [díme quemequiéres].

En estas otras frases pasa lo mismo:

Sé qué quieres hacer  / Sé que quieres hacerlo

La primera frase se pronuncia con cuatro palabras: [sé qué quiéres hacér]; en la segunda frase, en cambio la palabra que no tiene acento se apoya en la palabra siguiente: [sé quequiéres hacérlo].

En conclusión, esta palabra se escribe con acento cuando el acento se pronuncia y no se escribe cuando no tiene acento propio. Se trata, en realidad, de dos palabras diferentes: una es qué, con sus diferentes usos -preguntas y exclamaciones, pero también preguntas y exclamaciones indirectas-, y otra es que.

Vamos a pasear un poco para encontrar imágenes que nos sirvan de ejemplo:


que y qué
Metro Tribunal


Calle del Pez

que y qué
Plaza de Nelson Mandela

que y qué
Calle Martín de los Heros



Fíjate en cómo pronuncio estos ejemplos que  hemos visto:

[qué desástre]
[qué harías]
[quenáda]
[quevíva]


Los dos últimos ejemplos son expresiones de deseo: (te deseo) que sigas sonriendo (que nada te robe la sonrisa) y (deseo) que viva Joplin (se refiere a la cantante estadounidense Janis Joplin, muerta con 27 años, porque esta es una tienda de música). La palabra que, aunque aparece entre exclamaciones, no suena con acento, y por lo tanto, no escribimos acento.

Todo lo que he dicho sobre que y qué se puede aplicar a muchas parejas de palabras. Vamos a ver una de ellas con imágenes:

quien y quién
Plaza de Cibeles

Universidad Complutense (foto de Raquel Rodríguez)



La primera imagen nos muestra una camiseta con un precioso mensaje: Quien no se mueve, no siente las cadenas quiere decir que, si no intentamos hacer uso de nuestra libertad, no nos daremos cuenta de que no somos tan libres como pensamos (sobre este tema y la imagen de las cadenas, te recomendamos leer la entrada Libertad, tan pequeñita). El segundo mensaje nos recuerda que desde una situación muy buena se puede pasar a lo contrario: el Coliseo, el gran teatro de Roma que se construyó en la época del Imperio romano, era una muestra del poder y la riqueza del imperio, pero después el Imperio romano desapareció; de igual forma, en España y en otros muchos países, hemos pasado de una situación económica muy buena a una profunda crisis. Pero ni los romanos de la época del Imperio ni los españoles de comienzos del siglo XXI podíamos imaginarlo.

Pues ahora fíjate en cómo suenan quien y quién:

[quiennosemuéve]
[quién íba pensár]


Pasa lo mismo con otras muchas parejas de palabras que parecen iguales: una de ellas tiene acento propio y la otra no. Algunos ejemplos:

Hazlo como quieras
[házlo comoquiéras]

Dime cómo lo quieres
[díme cómo loquiéres]

Estamos donde siempre
[estámos dondesiémpre]

Dime dónde estáis
[díme dónde estáis]

¿El te gusta]
[Elté tegusta]

Mi padre me lo dio solamente para
[mipádre melodió solaménte paramí]

El libro me lo regaló él
[ellíbro meloregaló él]


Como ves, no es necesario aprender una lista de reglas difícil de recordar, es mejor fijarse en cómo suena (si suena con acento o no) para decidir si tenemos que escribir el acento o no.

Escríbeme si tienes duda con alguna frase en la que no sabes si suena el acento o no, ¿vale? ¡Hasta pronto!

P.D.: ¡Dime alguna vez que me quieres (como bloguera, claro, jejeje)! Te dejo debajo un ejercicio para practicar.




jueves, 24 de noviembre de 2016

La h es muda


h muda
Calle Carranza



El otro día me encontré con este local de hamburguesas que es perfecto para hacer una entrada sobre ortografía. Vamos, ¡que parece que el bar lo han abierto unos lingüistas!

Claro que, si lo hubieran abierto unos lingüistas, seguramente no pondría debajo burgerbar, sino bar de hamburguesas. Porque en español se dice hamburguesa, no burger (pero como te conté en la entrada Malasaña no es pa modernos, actualmente está de moda usar muchas palabras en inglés). Quizá le han dado ese nombre al bar, La h es muda, porque en la palabra hamburguesa la h no se pronuncia. Eso es lo que significa aquí la palabra muda, 'que no se pronuncia, que no suena'.

Pero ¿la h es siempre muda, nunca se pronuncia? Bueno, casi: en la combinación ch sí tenemos un sonido, que no es ni c ni h. Aparte de este caso, sí, la h es muda, tanto a principio de palabra como en medio; en este último caso hablamos de h intercalada: almohada, ahorrar, cohesión, etc.

Eso sí, en algunas zonas hispanohablantes -en España, por ejemplo, Extremadura y Andalucía-, la pronunciación de la h es una característica dialectal, y la pronuncian como una j muy suave (parecida a una h en inglés). Pero, como te digo, es algo dialectal, propio de algunas zonas, y no de lo que podemos llamar español estándar.

Dicen que el español se escribe igual que se pronuncia, pero ya ves que no es verdad. Y la h no es la única letra que no se corresponde con un sonido:


letras mudas del español




Más cositas sobre la h: ¿qué pasa cuando está en medio de dos vocales y estas dos vocales son iguales? Pues aquí no hay una regla fija: muchas veces pronunciamos las dos vocales (como en las palabras azahar y rehén), pero otras veces las juntamos y pronunciamos una sola vocal (como en la palabra alcohol).

Eso sí, la h no influye nada ni interfiere en las reglas de acentuación. Escribimos el acento o no igual que si la h no existiera. Por eso, escribimos acento en la palabra búho y no lo escribimos en la palabra desahucio


Y volviendo al nombre del bar y a la palabra mudo/a, ¿para qué más usamos este adjetivo? En esta imagen tienes la información y con ella me despido por hoy. ¡Hasta pronto!



usos del adjetivo mudo




sábado, 19 de noviembre de 2016

Libertad, tan pequeñita


paz y libertad
Calle Alemania (Málaga)

Es algo constante, a lo largo de la historia, el deseo del ser humano de disfrutar de las dos cosas que se nombran en la obra de arte urbano de la foto de arriba. Pero también a lo largo de la historia ha habido siempre minorías que provocan guerras o que intentan dominar a los demás, quitándoles su libertad. Muchas veces, cuando la gente no se siente libre, lo muestra en los muros de las calles y los edificios. Y, aunque supuestamente España es un país libre, aquí también encontramos ese tipo de pintadas:


WC de la FNAC (calle Preciados)

Esta pintada en una puerta de un baño protesta por la falta de libertad de pensamiento. Una jaula es el espacio en el que las personas metemos a muchos animales, por ejemplo a los pájaros que tenemos en nuestras casas. Esas jaulas no tienen paredes, tienen barrotes de metal para que el animal no pueda salir pero se le pueda ver.

La pintada habla de ellos: quieren, sus normas. Se refiere, claro, a las personas que tienen el poder y que, a través de los medios de comunicación y de las leyes, intentan convencernos de que pensemos igual que ellos. Realmente, es difícil tener un pensamiento libre e independiente en medio de tanta información como recibimos (no hablo solamente de la radio, los periódicos y la televisión, sino de los mensajes que leemos en la calle, en los medios de transporte, y, cómo no, de las redes sociales, que los poderes también intentan manipular). Desde que nos despertamos hasta que nos dormimos estamos recibiendo mensajes, y no tenemos tiempo para analizarlos todos con calma.

Otra cosa que influye en nuestra libertad de pensamiento son las personas que nos rodean. Fíjate en lo que dice esta otra pintada:

solo solos somos libres
Barrio de Malasaña

Esta frase se ha extendido mucho, desde las paredes de las calles, hasta Internet, y puedes encontrar muchas imágenes de pintadas y entradas de blog sobre ella. Para mí, solo solos somos libres significa que las personas somos totalmente libres cuando podemos pensar y decidir sin influencia de otros. Así que los demás también son una amenaza para nuestra libertad. Sin embargo, para la mayoría de nosotros vivir sin comunicarnos con otros seres humanos sería un horror, así que preferimos ser un poco menos libres y compartir nuestra vida con otras personas, ¿no? Eso sí, es importante que las personas con las que convivimos respeten nuestras ideas y nos dejen un espacio de libertad. Esto es fundamental.

Las paredes nos hablan también de otra manera en la que la sociedad da forma a nuestro pensamiento, quitándonos libertad:


Universidad Complutense (foto de Marta Rodríguez)

Encadenar significa 'poner una cadena para que no te puedas mover', y una cadena es un objeto formado por piezas redondeadas, generalmente de metal, que se unen unas a otras. Por ejemplo, los dueños de los perros usan muchas veces cadenas para llevar a sus perros de paseo; también usamos cadenas cuando aparcamos nuestra bicicleta en la calle, para que no nos la roben.

Encadenar se usa frecuentemente en un sentido metafórico, como pasa en esta pintada: si el sistema educativo no te permite pensar libremente, produce el efecto contrario, te convierte en una persona sin voluntad propia, en una parte poco crítica del sistema político y social. De esto ya te hablé un poco en la entrada Abre las aulas.

Hay muchos poemas y canciones sobre la libertad, nuestro tema de hoy. Te voy a dejar con tres de mis canciones favoritas sobre el tema. La primera es del grupo Los suaves, una banda de rock gallega; la mayoría de sus canciones me resultan un poco duras, pero esta, Libertad, me parece preciosa. De uno de los versos de esta canción he tomado el título de esta entrada: Libertad, tan pequeñita. Y en la imagen del vídeo puedes ver una cadena, así se te quedará mejor esta palabra.






La segunda es del grupo andaluz Jarcha y se llama, justamente, Cadenas. Este grupo fue muy popular en los años 70 y hacía un tipo de música inspirada en el flamenco, con toques modernos.




La tercera y última es Para la libertad. La letra de esta canción es un poema de Miguel Hernández y la canta el cantautor Joan Manuel Serrat. Es uno de los poemas más apasionados sobre la libertad escritos en español, probablemente porque su autor murió por eso, por defender la libertad. Eso sí, en la lengua no poética no diríamos "para la libertad", sino "por la libertad".





¿Cuál te ha gustado más de las tres?

Y, antes de despedirme, otra pregunta para ti: ¿tú también sientes que vives en una jaula? Porque yo sí, muchas veces.

¡Hasta pronto! ¡Sé libre!




sábado, 12 de noviembre de 2016

Pongamos que hablo de Madrid

Desde el verano, me he encontrado por las calles con varias pintadas que tienen frases de canciones de Joaquín Sabina. No sé si lo conoces, pero en España es un cantautor (o sea, una persona que canta y compone sus propias canciones) muy, muy famoso desde hace ya bastantes años.

La verdad es que las letras de sus canciones son muy interesantes y tienen una calidad poética. Ahora que le han dado a Bob Dylan el premio Nobel de Literatura, ¡quizá se podría proponer a Sabina para el próximo año!

Sabina ya tiene bastantes años, nació en 1949, pero parece que sigue teniendo muchos admiradores, porque suele ser gente joven la que hace pintadas como esta:


más de cien palabras, más de cien mentiras
Plaza de Alonso Martínez

Cuando leemos esta frase, parece que quiere decir que todo en este mundo es mentira, pero Joaquín Sabina es mucho más optimista y sus mensajes son, por encima de todo, un canto a la vida. Estas palabras están en la canción Más de cien mentiras; en ella, Sabina hace una especie de lista de todo lo que tenemos las personas de nuestra época y de esta zona del mundo en la que vivimos: "Tenemos memoria, tenemos amigos. / Tenemos los trenes, la risa, los bares", así es como empieza esta canción. Y lo que dice en el estribillo (la parte de la canción que se repite) es esto:


Más de cien palabras, más de cien motivos 
para no cortarse de un tajo las venas.
Más de cien pupilas donde vernos vivos, 
más de cien mentiras que valen la pena. 



Las palabras (yo entiendo que las palabras de otras personas) nos dan esperanza, nos ayudan a mantener nuestra vida, son motivos para no suicidarse (cortarse las venas es uno de los métodos más habituales). Las miradas (las pupilas) y las palabras de otros nos ayudan a vivir; pueden ser mentiras, pero valen la pena.



más de cien mentiras
Calle Alcalá

Entre las muchas cosas que tenemos en nuestro mundo, y que nos ayudan a vivir, a creer en algo (aunque muchas veces sean mentira), Sabina nombra los horóscopos, las Biblias, los Coranes, o sea, las religiones y otras creencias. Luego dice "ramblas en la Luna", y no sé muy bien qué quiere decir, quizá que el ser humano tiene aspiraciones que le ayudan a vivir, como la posibilidad de habitar otros planetas; las "vírgenes de cera" de las que habla no sé si son figuras de la Virgen de los católicos, la verdad es que no sé a qué se refiere, así que, si tienes alguna idea, ¡cuéntanosla! Porque con las canciones de Sabina pasa a veces como con la poesía, que uno las ha leído o cantado mil veces, y cuando te pones a pensar en qué significa exactamente, te das cuenta de que no lo tienes muy claro.

Supongo que ahora tendrás ganas de escuchar esta canción, ¿no? Aquí la tienes, creo que te gustará:





Estas dos pintadas no son las únicas que he encontrado con versos de Sabina. En un solar (un trozo de tierra no construido dentro de una población) rodeado por un muro encontré esta otra. Fíjate no solamente en la pintada sino en el contexto, porque hay un contraste muy grande entre las palabras de Sabina y el lugar en el que están escritas:


Calle Gonzalo Herrero

pongamos que hablo de Madrid
Calle Gonzalo Herrero

Como ves, este es un espacio bastante abandonado, sucio, feo. El verso de Sabina viene de una canción llamada Pongamos que hablo de Madrid, probablemente su canción más popular. Así que Madrid es un lugar donde el deseo viaja en ascensores; esto es una metáfora, claro, y transmite la idea de una ciudad sofisticada, moderna, donde las relaciones personales se producen en espacios artificiales como los ascensores. Frente a esta imagen de Sabina, está la realidad de algunas zonas de la ciudad de Madrid, como esta: suciedad, abandono, fealdad.

Y esta es la canción donde aparece esa frase y que Sabina dedica a Madrid, la ciudad donde vive, aunque él nació en el precioso pueblo de Úbeda (Jaén):




¿Y qué significa pongamos que? Significa 'supongamos que, imaginemos que', y se usa, igual que estas formas, para evocar situaciones imaginarias y a partir de ellas, hacer hipótesis o decir lo que podrías o deberías hacer en esa situación. Es una expresión que se usa con esta función sobre todo en la lengua informal.

Te voy a dar dos ejemplos. El primero es de un blog de cocina:

Pongamos que estamos a dieta y queremos comer pizza porque se nos antojó. Pongamos que ese día tenemos el pan bajo mínimos o directamente no tenemos pan. Pues aquí está la solución perfecta. Puedes hincharte a comer esta “pizza” y decir que has comido sano (https://mariadelpinoblog.wordpress.com/2016/08/14/receta-pizza-con-base-de-calabacin/

El segundo ejemplo es de un cuestionario muy divertido que te ayuda a saber si podrías sobrevivir al ataque de un tiburón, y es una de las preguntas que hacen:

Pongamos que tuvieras que defenderte del tiburón, ¿qué zonas atacarías antes?
a) Ojos, hocico, branquias.
b) Costado, barriga, “mejilla”.  
(http://supercurioso.com/test-tiburones-podrias-sobrevivir-o-evitar-un-ataque)

Seguro que ya te has fijado en que en el primer ejemplo el verbo que está después de que (estamos) se usa en presente de indicativo y, en cambio, en el segundo ejemplo está en imperfecto de subjuntivo (tuvieras). Esta forma se usa igual que imagínate / supongamos / imaginemos + que..., que ya te expliqué en La imaginación al poder. Así que tiene esas dos posibilidades.

No siempre usamos la forma pongamos. Si nos dirigimos a una persona en particular, podemos usar Pon que...

En fin, pues hemos llegado al final de la entrada de hoy. Igual que en la primera foto, quiero decir antes de terminar: ¡Viva Sabina! Espero que te gusten tus canciones y sus letras tanto como a mí.

¡Hasta pronto!


domingo, 6 de noviembre de 2016

Estoy en racha


en racha



en racha
Calle Carretas



Este local de juegos, que está muy cerca de la Puerta del Sol, tiene un nombre que nos habla de la buena o de la mala suerte. Una racha es un periodo de tiempo en el que nos pasan muchas cosas buenas o muchas cosas malas; así que hablamos de buenas rachas y de malas rachas, según nos van las cosas. Y también se usa la expresión estar en racha, que utilizan mucho los jugadores, para decir que estamos teniendo una buena racha; si la usan los jugadores, significa que están ganando con mucha frecuencia, y si se usa en general para la vida, que nos están pasando muchas cosas buenas.  

En realidad, la idea de las rachas es un poco supersticiosa. Hay gente que, cuando empiezan a pasarle cosas negativas, piensa que van a seguir pasándole porque está teniendo una mala racha. La idea de las rachas, buenas o malas, viene de unir en nuestra cabeza hechos que no tienen nada que ver y de buscarles una explicación sobrenatural (la idea de que hay épocas de buena suerte y de mala suerte).

Aunque pensamos que actualmente somos menos supersticiosos que nuestros antepasados, creo que no es verdad. Quizá no les damos tanta importancia a estas creencias, pero siguen funcionando. Un ejemplo en España son las creencias relacionadas con la lotería. Mira cómo se llama esta tienda de venta de lotería de Madrid:


cabra de la suerte
Calle Mesón de Paredes



En algunas culturas, como la china, la cabra es un animal que trae mala suerte, y por eso muchos temen el Año de la Cabra del calendario chino. Sin embargo, la pata de cabra en algunas zonas donde se habla español es un amuleto (un objeto con poderes mágicos que puede ayudar a la persona que lo lleva) que atrae la buena suerte.

Alrededor de la lotería hay muchas otras supersticiones en España: por ejemplo, se dice que trae suerte frotar el décimo ('billete de lotería') en la tripa de una mujer embarazada o en la cabeza de un calvo. Pero, sobre todo, hay muchas supersticiones relacionadas con los números del décimo. Fíjate en este cartel que estaba en la puerta de una administración de lotería hace dos años:


supersticiones lotería
Calle Francos Rodríguez



¿Por qué este número es feo? Porque empieza con dos ceros. La gente piensa que los números con muchos ceros no suelen resultar ganadores. Luego, hay personas que eligen los números según su fecha de nacimiento, según la fecha de algo bueno o malo que ha pasado durante el año; a muchos les gusta que su décimo termine en determinado número. Sobre todas estas supersticiones puedes leer más en la página de la Lotería de Navidad

¿Qué más supersticiones siguen funcionando en la sociedad española actual? El martes y 13 sigue siendo el día de la mala suerte, y a nadie se le ocurre casarse un día así, siguiendo el famoso refrán En martes, ni te cases ni te embarques; en la ropa de una novia, el día de su boda, no debe faltar algo nuevo, algo viejo, algo prestado y algo azul; la expresión levantarse con el pie izquierdo se sigue usando como signo de fatalidad para el resto del día (según la antigua creencia de que si ponemos el pie izquierdo antes que el derecho en el suelo cuando nos levantamos, pasaremos mal el día).  Son solamente algunos ejemplos. 

Además, se suman nuevas supersticiones: hace unos años, por ejemplo, las pulseras de plástico Power Balance, que eran puro plástico, fueron compradas a miles porque supuestamente eran buenas para la salud.

Aunque en general todas las supersticiones son un poco absurdas, algunas lo son más que otras. A una de las más tontas se refiere este cartel del Ayuntamiento de Madrid:


supersticiones
Calle San Francisco de Sales



Muchos supersticiosos creen que pisar una caca de perro trae buena suerte. Supongo que lo creen para consolarse, para sentirse mejor, porque la verdad es que pisar una caca es un asco. Y el ayuntamiento, en esta campaña por un Madrid más limpio, dice que la verdadera suerte es tener un barrio limpio, animando así a los dueños de los perros a recoger sus "restos". Este es un gran problema en muchas ciudades del que ya te hablé en la entrada Ya está bien.

No sé si tú eres supersticioso o no, pero seguro que en tu país también siguen funcionando muchas viejas supersticiones y se han creado algunas nuevas. ¿Nos cuentas alguna? 

¡Hasta pronto!



jueves, 27 de octubre de 2016

Jo, qué corte

En una de las calles principales de Lavapiés, justamente enfrente de la Filmoteca Nacional, está esta peluquería, con un nombre que llama la atención :


corte cortarse
Calle Santa Isabel

El nombre de esta peluquería es un juego de palabras, porque la palabra corte, cuando es masculina, puede tener dos sentidos. Por un lado, se refiere al corte de pelo, porque a la peluquería muchas veces vamos a cortarnos el pelo; por otro, la frase Jo, qué corte nos hace pensar en un sentido coloquial de la palabra, que es 'vergüenza'. Es una frase que usamos mucho cuando pasamos una situación apurada o cuando nos equivocamos o cuando alguien nos dice algo inesperado o grosero que nos deja sin poder reaccionar. Sobre la forma jo, puedes leer Jo, cómo mola. Y si quieres ver otros nombres curiosos de peluquerías, entra en Una cabeza bien amueblada.      

Además del sustantivo corte, usamos informalmente el verbo cortarse 'sentir o tener vergüenza' y el adjetivo cortado para hablar del carácter de alguien. 

Las combinaciones de palabras más frecuentes con estas formas son las de esta imagen:


corte cortado cortarse



¿Y qué podemos contestarle a alguien que nos dice Jo, qué corte porque ha pasado por una situación apurada, que le da vergüenza? Pues simplemente, lo que dice el nombre de este restaurante:


no pasa nada
Plaza de Cascorro

No te preocupes, no pasa nada, eso nos puede pasar a todos... ¡Y es verdad! ¿Quién no ha pasado alguna vez por esas situaciones? ¿Quién no se ha llevado un buen corte? ¿A quién no le da corte hacer algo? ¿A quién no le han pegado un corte?

¡Hasta pronto!