domingo, 28 de septiembre de 2014

Cuanto más viejos mejores

Hoy vamos a empezar nuestro paseo por Madrid con uno de los carteles del proyecto SEPA, que tanta gracia me hacen cuando me los encuentro por las calles. ¿Puedes imaginar de qué nos habla este cartel?

cuanto mas
Calle San Andrés


Sí, seguro que has pensado bien que está hablando de comida, porque sabroso/a, que significa 'de gusto o sabor agradable', se usa sobre todo para eso (aunque metafóricamente puede usarse para otras cosas). Como dice sabroso en masculino singular, ¿de qué puede estar hablando? Pues de muchísimas cosas: del pollo, de jamón, de un asado, de un cocido, y de mil cosas más.

La frase del cartel no tiene ningún significado oculto o misterioso, es simplemente una broma. Una broma que nos sirve para hablar de la construcción "cuanto más / menos..., más / menos". Con esta construcción, en español comparamos dos cosas (dos cualidades, o dos acciones, o dos objetos, o dos personas) que están relacionadas en cuanto a la cantidad. O sea, la cantidad de una de las dos cosas está relacionada con la cantidad de la otra cosa.

Veamos más ejemplos. Este es un azulejo que fotografié dentro de un bar:


cuanto mas
Calle Sedano

Significa que el vino más viejo es mejor que el vino más joven, e, igualmente, los amores (las relaciones amorosas) son mejores si son más viejos, más antiguos, duran más tiempo. Por eso hay dos corazones que representan a dos viejecitos mirándose con amor. Fíjate que, aunque el adjetivo "viejos" es masculino plural, la palabra cuanto se usa en forma singular, igual que en la primera foto.


Esta otra foto es un anuncio publicitario de una compañía de teléfonos móviles. Significa que, usando tu móvil fuera de casa, estás presente y activo en todas tus redes y relaciones personales: en redes sociales, en comunicación con tus amigos y familiares, etc. 


cuanto mas
Calle Bravo Murillo

En este caso, se están comparando dos acciones o estados (salir / estar dentro), y la forma usada sigue siendo cuanto.


En cambio, este último ejemplo es un poco diferente. De nuevo tenemos publicidad de una compañía telefónica:


cuanto mas
Calle Bravo Murillo

No sé si a ti te pasa: si cuentas algo muchas veces, cada vez que lo cuentas vas cambiándolo un poquito, añadiendo detalles para mejorar o hacer más bella la realidad, etc. Yo creo que a mí me pasa al contrario: cuando cuento algo muchas veces, cada vez hago la historia más minimalista, doy menos detalles, porque me canso de oírme a mí misma. Pero bueno: cada uno es cada uno.

El caso es que aquí usan la forma cuantas, y no cuanto, y eso es porque, cuando usamos esta construcción referida a objetos o personas, o sea, a sustantivos, esta palabra funciona como un adjetivo y concuerda en género y en número con el sustantivo. Aquí, el significado es 'cuentas algo muchas veces', y la palabra vez es femenina y en esta frase está en plural.
       

Resumo ahora todas las posibilidades que tiene esta construcción:



cuanto menos


¿Se entiende bien? ¿Te han gustado los ejemplos? ¡Pues déjame un comentario o compártelo con tus amigos! Ya sabes, cuantos más comentarios recibo, más me apetece escribir, y cuantas más personas lean esto, más feliz seré.

Y ahora, ¿quieres hacer un ejercicio cortito sobre este tema antes de despedirte?






¡Hasta pronto!




sábado, 20 de septiembre de 2014

Cómete el mundo


En una reciente exposición de los artistas Pep Carrió e Isidro Ferrer en el museo ABC de Madrid, se exponía un cuaderno con dibujos de Pep Carrió, y en una de sus páginas aparecía este dibujo:     


comer y comerse
Obra de Pep Carrió en el museo ABC (calle Amaniel)

Comer por los ojos significa 'sentir mucho deseo de comer porque estamos viendo la comida, aunque no tengamos hambre'. Hay personas que comen mucho por los ojos, que sienten enormes deseos de comer más de lo que pueden comer en realidad, cuando ven mucha comida que les gusta. Pep Carrió ha representado esta expresión poniendo dos bocas en las dos partes de unas gafas.


Comer o ser comido, esa es una constante en la historia del hombre y de los animales. El miedo a ser comido (como una metáfora de ser maltratado o asesinado) está en el origen de algunos terribles cuentos infantiles: la bruja que se come a los niños, el lobo que se come a la abuela de Caperucita Roja... Y desde un muro del barrio de Malasaña nos amenazan con ello:


comer y comerse
Calle de la Palma

¡Qué horror, hay un grupo de personas que quiere comerme! La frase nos recuerda al momento en que Caperucita Roja llega a la casa de su abuela y se encuentra al lobo, disfrazado de su abuela. Esto es más o menos lo que se dicen:

Caperucita:  Abuelita, ¡qué ojos tan grandes tienes!
Lobo: Son para verte mejor.
Caperucita: Y abuelita, ¡qué brazos tan largos tienes!
Lobo: Son para abrazarte mejor.
Caperucita: Pero abuelita, ¡qué dientes tan grandes tienes!
Lobo: ¡¡Son para COMERTE mejor!!
Así que hay lobos sueltos en Malasaña... ¡Cuidado cuando pasees por allí!


Hasta aquí, hemos visto el verbo comer usado como forma no reflexiva: comer por los ojos, comer a alguien. También podemos decir: comer mucho/poco, comer carne/pescado, comer pronto/tarde, etc. 

Pero en las imágenes siguientes vamos a encontrar el verbo comerse, un uso reflexivo (o sea, yo me como, tú te comes, él se come, nosotros nos comemos, etc.):


comer y comerse
Calle Princesa

En este anuncio de una conocida cadena de bares de tapas nos invitan a comernos el mundo. La expresión comerse el mundo significa 'disponerse a hacer lo que se quiere superando cualquier obstáculo que se presente / tener una actitud de confianza y valentía para lograr todo lo que se desea, sin miedo a posibles problemas'. Evidentemente, están haciendo un juego de palabras, porque, si te fijas, se trata de una oferta que incluye pinchos típicos de diferentes partes del mundo: calamares japoneses y burritos mexicanos, por ejemplo. 


Sin juego de palabras esta vez, solamente con ese significado que te he explicado, la actriz española Sara Montiel invita a la juventud (los jóvenes) a comerse el mundo en este cartel de Yippi Yippi Yeah:



No sé si Sara Montiel dijo esta frase alguna vez, pero lo cierto es que ella sí se comió el mundo: trabajó en España, en México y en Estados Unidos; en Hollywood se relacionó con Marlon Brando, Frank Sinatra, Marlene Dietrich, y muchos otros; se casó cuatro veces, con hombres muy diferentes; tuvo relaciones amorosas con otros muchos, se dice que entre ellos James Dean. Fue una mujer apasionada y atrevida que no renunciaba fácilmente a lo que quería tener. Finalmente murió el año pasado, a los 85 años, y hasta ese momento había conservado un buen estado de salud.

comeos el mundo
Calle de Jesús y María


La forma comeros no es del todo correcta, aunque sí muy común en la lengua informal. Se trata de un imperativo en la forma vosotros, y este imperativo se forma así cuando se necesita el pronombre os: comeos (ejemplos de otros verbos: levantarse-levantaos, moverse-moveos). Sin embargo, en la lengua informal es bastante común escuchar, como imperativo, *levantaros o *moveros.


Cuando usamos el verbo comer en forma reflexiva no queremos decir que nos comemos a nosotros mismos. Muchos pronombres reflexivos (me, te, se, nos, os, se) se usan para añadir otros significados al verbo. En el caso del verbo comer (y otros, como beber y tomar), estos son los diferentes usos:


comer y comerse



¿Quieres practicar un poco? ¡Haz este ejercicio!

Test creado con GoConqr por eoiespaol


¡Hasta pronto! ¡Que comas bien hoy! Y no te olvides: ¡Cómete el mundo! ¡Que las pequeñas dificultades no te detengan!


sábado, 13 de septiembre de 2014

Nos embargan la emoción


Antes del verano, un artista urbano, Pincho, pintó en un muro de La Tabacalera, una antigua fábrica de tabaco del barrio de Embajadores, este impresionante mural:


casas sin gente
El muro de todos (calle Miguel Servet)

Un hombre desnudo y enorme rodeado de pequeñas casas vacías, que incluso le crecen por el cuerpo. El título de la obra nos explica su significado:


casas sin gente
El muro de todos (calle Miguel Servet)

Se trata de una crítica de un problema actual en España: el aumento continuo de personas que se quedan sin casa.  Creo que la diferencia de tamaño entre el hombre y las casas quiere hablarnos de la grandeza del ser humano en comparación con las casas, simples mercancías.

Una de las causas del aumento de personas sin techo son los desahucios, es decir, las expulsiones de la gente de sus casas. Sobre las causas de los desahucios y la lucha por impedirlos te hablé ya en Bancos al banquillo y en Sí se puede.

Un concepto muy cercano al desahucio es el embargo. La Administración (por ejemplo, un ayuntamiento) o la justicia pueden quitarle temporalmente los bienes a una persona (por ejemplo, su casa, su coche, su cuenta bancaria), por ejemplo si no ha pagado una multa, o está pendiente de un juicio. Decimos, entonces, que a alguien, por ejemplo, "le han embargado sus cuentas"

La diferencia entre embargo y desahucio es técnica. El embargo puede ser un paso anterior al desahucio: primero te quitan temporalmente la propiedad de tu casa (o sea, te embargan tu casa) y luego te expulsan de ella (o sea, te desahucian).

Pero la palabra embargar tiene también otro significado: el sujeto es una emoción o sensación, y cuando decimos que esa emoción nos embarga, significa que toma posesión de nosotros, que llena todo nuestro ser. En este sentido, es una palabra de uso formal e incluso poética. Por ejemplo, podemos leer en una novela que a un personaje "le embarga la emoción / la tristeza / la alegría".

Con este doble significado de la palabra embargar está jugando el autor de este dibujo. La fotografía me la envió Chantal Poirot, que la tomó en Barcelona (¡gracias mil, Chantal!):


desahucios aprender español
Rambla del Raval (Barcelona)

Al decir ahora se refiere a la etapa de crisis que estamos viviendo. Mucha gente se ha quedado y se está quedando sin sus bienes: sin coche, sin casa, sin su dinero, por ejemplo porque tienen que pagar recibos del banco por un préstamo para su casa. Así que nos embargan (nos quitan) todo, hasta (incluso) nos quitan la emoción. 

Espero que no sea verdad. Aunque a veces me parece notar cada vez mayor tristeza en el ambiente general de las calles, ¡nos queda mucha fuerza para seguir adelante! ¡No hay que rendirse!

¡Hasta pronto!





sábado, 6 de septiembre de 2014

Lo llaman democracia

En los últimos tres años, en casi todas las manifestaciones a las que he ido, en algún momento los manifestantes han cantado un lema que empieza con la primera frase de esta placa, colocada por el movimiento 15M:


no lo es
Calle Corredera Alta de San Pablo

El lema (una frase que expresa una idea, un pensamiento, y que es repetido por unos manifestantes, un partido político, o la publicidad, por ejemplo) se puede escuchar aquí. La frase y petición ¡Democracia real ya! usa la palabra real en su sentido de 'verdadera' (esta palabra tiene dos significados muy diferentes en español).

¿Por qué no es democracia lo que tenemos en España? ¿Por qué piden una democracia verdadera? Hay muchas razones, y una de ellas está en esta otra imagen:



no lo es
Calle Bravo Murillo

Los tres personajes que están en primer plano -de izquierda a derecha, el dictador Francisco Franco, el exrey Juan Carlos I y el actual rey Felipe VI- se han pasado directamente la Jefatura del Estado español, sin consultar al pueblo. Franco nombró a Juan Carlos su sucesor en 1969, seis años antes de morir, y recientemente, Juan Carlos ha dejado su cargo, que ha pasado directamente a su hijo. Todo eso, sin preguntarnos a los españoles si queremos monarquía o no.

Es verdad que en 1978 hubo un referéndum (una votación popular sobre un tema de especial interés para el país) en el que los españoles aprobaron la Constitución que todavía tenemos hoy. En esa Constitución se decidió que España sería una monarquía constitucional y que el rey es el jefe del estado. Pero también es verdad que ha habido enormes cambios desde 1978 hasta hoy y que muchísimos de los españoles de hoy no vivían entonces. 


Podría darte muchos otros ejemplos de la falta de democracia verdadera en este país, pero, para no hacer esta entrada muy larga, te voy a dar algunos de los que son más importantes:

- Los españoles no eligen directamente nada (ni jefe de estado, ni presidente de gobierno, ni presidente de comunidad autónoma, ni alcalde de su ciudad o pueblo). Y digo elegir directamente a una persona, como se hace en otros países, con dos votaciones si no hay mayoría absoluta en la primera votación; no me refiero a la propuesta del actual gobierno de que gobierne en las ciudades el partido más votado porque esto podría suponer que gobierne alguien que solamente ha recibido, por ejemplo, el 20 % de los votos.

- No todos los votos de todos los españoles tienen el mismo valor: el sistema de elección usa unas reglas que hacen que, por ejemplo, las provincias menos pobladas tengan mayor nivel de representación, y que los partidos minoritarios pierdan sus votos si no llegan a un mínimo; además, los partidos que solamente se presentan a las elecciones en determinadas zonas -como hacen muchos partidos nacionalistas- consiguen más representantes aunque tengan menos votos en el conjunto del país.

- En España, desde que tenemos democracia, casi no se ha utilizado el referéndum para consultar al pueblo español. Tres veces en casi 40 años.

- En la Constitución española existen las iniciativas legislativas populares. Si medio millón de españoles o más apoyan con su firma una petición de cambio de ley o de creación de una nueva ley, el Parlamento debe estudiarla para aprobarla o no. Pues bien: en todos estos años, solamente una de estas iniciativas legislativas populares se ha aprobado. Las demás, o no se han admitido por razones formales, o no se han discutido, o se han rechazado, o simplemente no se sabe qué ha pasado con ellas.

Así estamos, con un régimen democrático, sí, no una dictadura -como dicen algunos-, pero que, más que una democracia, es una partitocracia (o sea, un país donde los que realmente tienen el poder son los grandes partidos políticos, no los ciudadanos).


Y ahora volvamos al principio de esta entrada: Lo llaman democracia y no lo es. ¿Por qué dicen LO? Esta palabra tiene varios usos, que te resumo en este cuadrito:


lo articulo y pronombre



En la frase "lo llaman democracia y no lo es", la palabra lo es un pronombre, no un artículo; sobre el uso de lo como artículo, puedes leer mis entradas anteriores: Lo artesanoLo que de verdad importa y Recórtate lo tuyo. Como pronombre, lo puede tener tres usos, como has visto en el cuadro anterior. En la primera parte de la frase, "lo llaman democracia", lo puede entenderse como referido a algo masculino, que podría ser, por ejemplo, "el sistema de gobierno que hay en España"; en la segunda parte, "no lo es", lo se refiere a democracia, y usamos lo y no la (aunque la palabra democracia es femenina) porque es un complemento del verbo ser. Es decir, lo que significa la frase es: Llaman democracia al sistema de gobierno actual de España, pero no es una democracia.


Y para que pienses un poco más en los significados de la palabra lo, te dejo con un cuento que me gusta mucho del escritor hondureño Augusto Monterroso. Un cuento protagonizado, como muchos otros cuentos suyos, por un animal, un zorro: El zorro es más sabio.


Un día que el Zorro estaba muy aburrido y hasta cierto punto melancólico y sin dinero, decidió convertirse en escritor, cosa a la cual se dedicó inmediatamente, pues odiaba ese tipo de personas que dicen voy a hacer esto o lo otro y nunca lo hacen.

Su primer libro resultó muy bueno, un éxito, todo el mundo lo aplaudió, y pronto fue traducido (a veces muy bien) a los más diversos idiomas.

El segundo fue todavía mejor que el primero, y varios profesores norteamericanos de lo más granado del mundo académico de aquellos remotos días lo comentaron con entusiasmo y aun escribieron libros sobre los libros que hablaban de los libros del Zorro.

Desde ese momento el Zorro se dio con razón por satisfecho, y pasaron los años y no publicaba otra cosa.

Pero los demás empezaron a murmurar y a repetir "¿Qué pasa con el Zorro?", y cuando lo encontraban en los cocteles puntualmente se le acercaban a decirle tiene usted que publicar más.

-Pero si ya he publicado dos libros- respondía él con cansancio.

-Y muy buenos -le contestaban-; por eso mismo tiene usted que publicar otro.

El Zorro no lo decía, pero pensaba: "En realidad lo que éstos quieren es que yo publique un libro malo; pero como soy el Zorro, no lo voy a hacer".

Y no lo hizo.


¿Te ha gustado el cuento? No sé si yo debería hacer lo mismo con este blog, jejeje. ¿Tú qué opinas?

Bueno, si no entiendes algún "lo" del cuento (qué significa o por qué se usa), déjame un comentario en esta entrada y te lo explico, ¿vale? ¡Hasta pronto!






lunes, 1 de septiembre de 2014

A la playita

¡Hola de nuevo! ¿Qué tal te ha ido el verano? ¿Has disfrutado, o al menos descansado? Espero que sí.
    
Ya te imaginarás que muchos españoles pasan el verano cerca de la playa. A eso nos animan en este escaparate de la tienda de cafés La Mexicana:


diminutivo
Calle Pensamiento

Se supone que "A la playita, a la playita..." es la letra de la "canción del verano", ya sabes, esa canción o esas canciones que suenan en todas las radios y se cantan en todas las fiestas en verano (este año dicen que ha sido una canción de -¡horror!- Enrique Iglesias).

¿Y por qué dicen playita? Seguro que ya te has dado cuenta de que esa forma -ita (o -ito, -itos, itas), uno de los diminutivos más usados en español, la usamos para muchas cosas, no solamente para hablar de cosas o personas pequeñas. Los usos más comunes son:


- Con un sentido afectivo, expresando cariño hacia el objeto del que hablamos o a la persona con la que hablamos:

Hala, vete a la camita, que estás muy cansado.

- Para destacar las cualidades positivas del objeto: es el caso de nuestra foto, dice "playita" para destacar lo agradable que es para muchas personas estar en la playa en verano. Con este sentido lo usan mucho los que trabajan en bares y restaurantes; por ejemplo la frase de este camarero:

¿Les apetece alguna racioncita? Tengo boquerones, chopitos, calamares, sepia...

- Con un sentido irónico:

¡Menuda casita se han comprado! Mide por lo menos 300 metros cuadrados.
(sentido irónico, habla de una casa muy grande)

- Con sentido negativo o despectivo:

¡Vaya semanita de vacaciones! ¡Todos los días madrugando!
(sentido negativo, está de vacaciones y no ha podido descansar en toda la semana)


Para usar y entender estas palabras en un sentido irónico o negativo, es muy importante la entonación.

Más "cositas" sobre este diminutivo. Se usa con sustantivos (playita, semanita), con adjetivos (clarito, pequeñito), y también con adverbios, como en este cartelito que encontré en la calle:


diminutivo
Calle Marqués de Santa Ana

No estoy muy segura de entender el significado, pero la persona que hay detrás parece estar haciendo yoga, así que puedo imaginar que nos animan a ir más despacio por la vida, con más tranquilidad. Ese diminutivo, despacito, en lugar de despacio, destacaría las cualidades positivas de la lentitud.

¿Sabes que esta forma no es el único diminutivo que usamos en español? Además, tenemos estas formas:

- ete, eta: novio-noviete, novia-novieta.

- illo, illa: graciosa-graciosilla. De este sufijo te hablé en Bancos al banquillo y en Carajo y carajillo.

- uelo, uela (a veces con otras consonantes y vocales delante): copa-copichuela (de tomar). Puedes leer con qué palabras suele usarse en Primero de Mayo, Día del Parado.

- uco, uca: casa-casuca.

- ín/ino, ina: pequeño-pequeñín.

- ico, ica: cartel-cartelico.

¿Cómo saber cuándo usar cada uno? En muchos casos, hay preferencias dialectales, según las diferentes zonas donde se habla español; por ejemplo, -uco/a se usa sobre todo en Cantabria (España), -ico/a en Aragón y en Murcia (España). En otros casos, es una cuestión de uso y no hay regla que te pueda explicar (¡lo siento mucho!).

A lo que sí te puedo ayudar es a formar el diminutivo:


diminutivo
Ya sé que hay muchas excepciones (más de las que hay en este cuadro), pero te vale para la mayoría de los casos. También tengo que decirte que hay muchas palabras que nunca usamos en esta forma (por ejemplo, todas las que acaban en -dad), y te recuerdo que a veces tenemos que tener cuidado al escribir, porque los sonidos no cambian pero las letras a veces sí:


diminutivo


Adiós, adiós, me voy a la playita... ¡Ay la playita! ¡Qué lejos está de Madrid!