domingo, 17 de diciembre de 2017

Qué pero ni qué pera


qué tableta ni qué tableto
Avenida del General Perón

A veces los bancos ofrecen regalos a los clientes nuevos, y esos regalos pueden ser de muchos tipos. En los últimos años, la verdad es que los bancos no regalan mucho (más bien al contrario), pero cuando lo hacen, suele ser algo tecnológico, como por ejemplo una tableta (o tablet, también lo decimos mucho en inglés). A la señora de este anuncio parece que no le interesa tener una tableta y prefiere la oferta de este banco para nuevos clientes: un poco más de dinero a cambio de su dinero.

La construcción Qué... ni qué... se usa en la lengua hablada para expresar desacuerdo o rechazo respecto de la existencia, idoneidad, adecuación, etc. de algo representado, generalmente, por un sustantivo (aunque a veces usamos esta construcción con otras clases de palabras). Si usamos palabras que terminan en -o o en -a, existe la posibilidad de hacer lo mismo que hace la señora del anuncio: empezar por la forma correcta (tableta) y usar en la segunda parte la otra forma con el género cambiado.       

Veamos algunos ejemplos más que he encontrado en Internet:


qué médico ni qué médica


qué pinta ni qué pinto


qué mesa ni qué meso


En este último ejemplo, vemos que la persona que lo escribió dice que a veces el resultado no tiene mucho sentido, y quiere decir que, cuando usamos esta posibilidad, podemos crear palabras que no existen, como *fota o *tableto. En otras ocasiones, la palabra sí que existe, como es el caso de médica o pinto. Pero eso da igual.

Te doy una situación para que puedas usarlo con facilidad a impresionar a tus amigos por tu nivel de español. Si estás intentando convencer a alguien de algo y esa persona dice pero... tú, sin dejarle terminar, puedes decir ¡Qué pero ni qué pera! Un ejemplo:

- Hoy nos vamos a ir por fin a ver esa exposición. Ya hemos dicho cuatro veces que íbamos y todavía no la hemos visto.
- Pero...
- ¡Qué pero ni qué pera! Ahora mismo nos vamos.

Esta construcción también se usa con otros finales:


qué ni qué


Sí, sí, lo del niño muerto no es broma mía ni un error, es que lo decimos así. Por ejemplo:

- ¿Por qué no ha venido Adela a trabajar?
- Ha llamado, que tiene gripe.
- ¡Qué gripe ni qué niño muerto! Lo que tiene esa es muy pocas ganas de trabajar.


Y volviendo a los femeninos y masculinos "inventados", me han recordado otra cosa que vi hace poco tiempo. Me he fijado en que últimamente están abriendo en Madrid bastantes tiendas como esta:


colmado
Calle de la Madera

No me refiero a las tiendas de productos ecológicos (de estas hay muchas desde hace mucho tiempo), sino a colmados. Los colmados son tiendas tradicionales de alimentación que yo solamente había visto en Cataluña, pero que ahora encuentro de vez en cuando por Madrid.

Por eso me hizo gracia ver este escaparate:


Calle del Espíritu Santo

Efectivamente, es un bar, pero en él se pueden también comprar muchos productos de alimentación, como puedes ver también en estas fotos:


la colmada

la colmada


La palabra colmada no existe como sustantivo (pero sí podría ser el participio del verbo colmar 'llenar'). Creo que le han puesto este nombre en recuerdo de la palabra colmado y siguiendo la moda de poner nombres femeninos a los bares y a los restaurantes (de la que te hablé en La Doña). 

No existen las parejas de sustantivos colmado y *colmadatableta y *tableto, mesa y *meso, foto y *fota, pero sí que hay muchas parejas de sustantivos que solamente se diferencian por tener forma masculina y femenina. Seguro que ya conoces bastantes de ellas.

¿Qué te parece si terminamos con un par de ejercicios sobre estas parejas?









¡Hasta pronto!