lunes, 1 de septiembre de 2014

A la playita

¡Hola de nuevo! ¿Qué tal te ha ido el verano? ¿Has disfrutado, o al menos descansado? Espero que sí.
    
Ya te imaginarás que muchos españoles pasan el verano cerca de la playa. A eso nos animan en este escaparate de la tienda de cafés La Mexicana:


diminutivo
Calle Pensamiento

Se supone que "A la playita, a la playita..." es la letra de la "canción del verano", ya sabes, esa canción o esas canciones que suenan en todas las radios y se cantan en todas las fiestas en verano (este año dicen que ha sido una canción de -¡horror!- Enrique Iglesias).

¿Y por qué dicen playita? Seguro que ya te has dado cuenta de que esa forma -ita (o -ito, -itos, itas), uno de los diminutivos más usados en español, la usamos para muchas cosas, no solamente para hablar de cosas o personas pequeñas. Los usos más comunes son:

- Con un sentido afectivo, expresando cariño hacia el objeto del que hablamos o a la persona con la que hablamos:

Hala, vete a la camita, que estás muy cansado.

- Para destacar las cualidades positivas del objeto: es el caso de nuestra foto, dice "playita" para destacar lo agradable que es para muchas personas estar en la playa en verano. Con este sentido lo usan mucho los que trabajan en bares y restaurantes; por ejemplo la frase de este camarero:

¿Les apetece alguna racioncita? Tengo boquerones, chopitos, calamares, sepia...

- Con un sentido irónico:

¡Menuda casita se han comprado! Mide por lo menos 300 metros cuadrados.
(sentido irónico, habla de una casa muy grande)

- Con sentido negativo o despectivo:

¡Vaya semanita de vacaciones! ¡Todos los días madrugando!
(sentido negativo, está de vacaciones y no ha podido descansar en toda la semana)


Para usar y entender estas palabras en un sentido irónico o negativo, es muy importante la entonación.

Más "cositas" sobre este diminutivo. Se usa con sustantivos (playita, semanita), con adjetivos (clarito, pequeñito), y también con adverbios, como en este cartelito que encontré en la calle:


diminutivo
Calle Marqués de Santa Ana

No estoy muy segura de entender el significado, pero la persona que hay detrás parece estar haciendo yoga, así que puedo imaginar que nos animan a ir más despacio por la vida, con más tranquilidad. Ese diminutivo, despacito, en lugar de despacio, destacaría las cualidades positivas de la lentitud.

¿Sabes que esta forma no es el único diminutivo que usamos en español? Además, tenemos estas formas:

- ete, eta: novio-noviete, novia-novieta.

- illo, illa: graciosa-graciosilla. De este sufijo te hablé en Bancos al banquillo y en Carajo y carajillo.

- uelo, uela (a veces con otras consonantes y vocales delante): copa-copichuela (de tomar). Puedes leer con qué palabras suele usarse en Primero de Mayo, Día del Parado.

- uco, uca: casa-casuca.

- ín/ino, ina: pequeño-pequeñín.

- ico, ica: cartel-cartelico.

¿Cómo saber cuándo usar cada uno? En muchos casos, hay preferencias dialectales, según las diferentes zonas donde se habla español; por ejemplo, -uco/a se usa sobre todo en Cantabria (España), -ico/a en Aragón y en Murcia (España). En otros casos, es una cuestión de uso y no hay regla que te pueda explicar (¡lo siento mucho!).

A lo que sí te puedo ayudar es a formar el diminutivo:


Ya sé que hay muchas excepciones (más de las que hay en este cuadro), pero te vale para la mayoría de los casos. También tengo que decirte que hay muchas palabras que nunca usamos en esta forma (por ejemplo, todas las que acaban en -dad), y te recuerdo que a veces tenemos que tener cuidado al escribir, porque los sonidos no cambian pero las letras a veces sí:




Adiós, adiós, me voy a la playita... ¡Ay la playita! ¡Qué lejos está de Madrid!


lunes, 21 de julio de 2014

Es país para viejos

Una de las cosas que más sorprende a muchas personas de otros países es la gran presencia que tienen en las calles de Madrid (y otros lugares de España) los mayores (también llamados viejos -que resulta negativo- o ancianos -si son muy mayores, digamos a partir de los 80, pero a ellos tampoco les gusta que les llamen así-).
    
Y es verdad: los parques, los bancos de las plazas, las cafeterías del centro de la ciudad son lugares de paseo y de encuentro para estas personas (y espero que lo sigan siendo en el futuro para las personas de mi generación y las más jóvenes). Pero algunos mayores también toman un papel más activo en nuestra sociedad, como por ejemplo estos, que están participando en una manifestación contra los recortes del Gobierno:

yayoflautas
Calle Alcalá

Los yayoflautas o yay@flautas (con esa @ que quiere incluir a mujeres y hombres) son grupos de personas mayores que, desde 2011, cuando comenzó el movimiento 15M, se formaron para luchar contra los recortes en derechos sociales. La palabra yayo es una adaptación de la palabra catalana iaio, que significa 'abuelo', porque fue en Cataluña donde se creó el primer grupo, y allí le dieron nombre al movimiento. La segunda parte, flautas, necesita un poco más de explicación.

La palabra perroflauta, que no aparece en los diccionarios oficiales, hace años que se usa para designar a un tipo de persona, normalmente joven, con aspecto de hippy moderno, que muchas veces va acompañada de perros, y aparentemente vive de tocar la flauta y pedir dinero a la gente que pasa (puedes encontrar una descripción más detallada en este enlace). Pero esa palabra, que era solamente una descripción graciosa, en los últimos años es usada negativamente por los políticos y periodistas conservadores para insultar a todas las personas que participan en protestas contra las decisiones del Gobierno. 

Por eso, estos grupos de mayores decidieron llamarse así, como explican en su Manifiesto:

Somos la generación que luchó y consiguió una vida mejor para sus hijos e hijas. Ahora están poniendo el futuro de nuestras hijas y nietas en peligro. Estamos orgullosas de la respuesta social y del empuje que están mostrando las nuevas generaciones en la lucha por una democracia digna de este nombre y por la justicia social, contra los banqueros y los políticos cómplices. Estamos a su lado, de corazón, en las asambleas de barrio y también en la acción. Si quieren descalificar su valentía llamándolos “perroflautas”, a nosotras nos pueden llamar “iaioflautas”.


Así que, por esta valentía y esta presencia en las calles de muchos de nuestros mayores, creo que España sí es un país para viejos, al contrario que en el título de la novela de Cormac McCarthy (y la película posterior de los hermanos Coen), No es país para viejos. Pero este título es justamente con lo que juegan en esta otra pancarta:


vamos que
Glorieta de Atocha

Creo que el mensaje se entiende bien, ¿verdad? Con la política económica del Gobierno, ni los trabajadores, ni los jubilados, ni los que han perdido su empleo, ni los jóvenes que todavía no trabajan, tienen presente ni futuro en este país. Y un país en el que no hay esperanza en el futuro no es un país.

Esta conclusión comienza con la expresión Vamos, que..., muy usada en la lengua informal con esta función: expresar conclusiones que sacamos de mensajes que se dicen justamente antes, por la misma persona que las dice o por otras personas. Veamos algunos ejemplos:

(Dos compañeras de piso)
- Ay, ¡qué bien se está en casita con el aire acondicionado! ¡Qué pereza salir a la calle con este calor!
+ Vamos, que no quieres ir a la compra, ¿verdad? Pues yo no voy a ir, te toca a ti esta semana.

(Un hombre a su pareja)
- Pues yo no sé si tengo muchas ganas de ir a una exposición: es sábado, habrá un montón de gente, y  además está muy lejos, hay que hacer dos transbordos en el metro... Vamos, que no me apetece nada ir, preferiría ir al cine, la verdad.

Este no es el único uso. Aquí tienes los más habituales:





¿Te ha gustado la entrada de hoy? ¿Te animas a dejarme algún comentario o alguna pregunta? ¡Y no te olvides: si te ha gustado, hazla circular en tus redes sociales!

Con esta entrada me despido, ¡pero hasta dentro de poco tiempo! Me tomaré unas vacaciones hasta septiembre, pero seguiré callejeando para traerte más cosas interesantes en el próximo curso. ¡Que tengas un estupendo verano!





miércoles, 16 de julio de 2014

Ya voy yo

Hay una tienda en el barrio de Chueca en la que venden camisetas para niños con frases y dibujos graciosos, como este:


ya voy
El Tintero, calle Augusto Figueroa

La tortuga, cuando dice ya, quiere decir 'inmediatamente', y ahí está la gracia, en que la tortuga va muy despacio y no va a llegar tan rápido como dice. La frase también es graciosa porque es una respuesta típica cuando alguien nos dice que tenemos que ir a algún sitio y le tranquilizamos diciéndole que estamos en camino y llegaremos rápidamente. Por ejemplo:

(Una madre a su hijo)
- ¡Deja ya la Play, hijo, que tenemos que irnos! ¡Ponte los zapatos y ven al salón!
+ Ya voy, mamá, ya voy...

Como sabes, generalmente en español no usamos las palabras yo, tú, él/ella/usted, nosotros/as, vosotros/as, ellos/ellas/ustedes. Tenemos los verbos, que nos dicen de qué persona estamos hablando. Pero esto no siempre es así, a veces las usamos, con una clara función, como en este ejemplo de El muro de todos:

domingo, 13 de julio de 2014

No hay problemas

Bonito título el de hoy, pero más bonita todavía es esta frase que me encontré en la Feria del Libro de esta primavera pasada, en la caseta de la editorial Torremozas:


Parque del Retiro

No sé cómo la interpretas tú, yo entiendo que 'donde hay poemas, no hay problemas' o ' no hay problemas porque hay poemas'. Y sí, es verdad, la poesía es necesaria como el pan de cada día y nos hace ver nuestros problemas de otra manera, nos hace sentirnos acompañados en nuestros dolores y nuestras esperanzas. Y por eso la poesía está presente no solo en las librerías y en las bibliotecas, sino también en las calles, como ya hemos visto muchas veces en este blog (si quieres ver más, échales un vistazo a todas las entradas que tienen la etiqueta "poesía").

Y aquí tenemos otra muestra callejera, pero de un poema un poco especial que forma parte de la decoración de un muro al lado del Teatro Pavón, donde actualmente se representan obras clásicas del teatro español:

miércoles, 9 de julio de 2014

Tenemos un huevo




tenemos un huevo que aprender
Metro de Madrid

Ja, ja, ja, te estoy engañando un poco con el título de hoy, porque parece que voy a hablar de cursos de cocina, pero no, en absoluto. Porque un huevo es algo que se puede comer, pero también es una de las palabras que usamos, informalmente, para hablar de un testículo. Este uso es, en realidad, un taco, una palabrota, y los tacos en España se pueden leer y oír por todas partes, incluso en los medios de comunicación y en la publicidad, por eso es importante entenderlos. El estilo informal, incluso vulgar, se ha generalizado enormemente en las últimas décadas, y es fácil oír este tipo de expresiones en casi cualquier contexto.