viernes, 22 de mayo de 2015

Mola ser gato


Paseando por Malasaña, me encontré esta imagen en el escaparate de una librería:


como mola ser gato en madrid
Calle Espíritu Santo


Ser gato a veces mola y a veces no. Si hablamos de los animales, hay gatos que viven muy bien y gatos que viven fatal, tanto en Madrid como en todas partes. Y lo mismo pasa con el otro significado que le damos a la palabra gato en Madrid: ser gato es ser madrileño. Hay madrileños que viven con todo lujo y madrileños que se mueren de hambre, y otros estamos por ahí en medio. La desigualdad económica entre los españoles cada vez es mayor, y quizá en la capital de España es donde se puede notar más, porque aquí se concentra más riqueza y más miseria.

Así que no sé si ser gato mola de verdad. A veces sí y a veces no. Lo que sí sé es que hay muchísimas cosas estupendas en Madrid y otras que no lo son en absoluto. Esta es mi lista personal: no está todo lo que me gusta y me disgusta de Madrid, pero sí algunas de las cosas mejores o más molestas e indignantes para mí.


madrid mola y no mola


Como ves, el verbo molar (que usamos solo informalmente y con humor) funciona igual que el verbo gustar: el sujeto es la persona o cosa que provoca el gusto o disgusto, y también alternamos el infinitivo (cuando hablamos de la misma persona) con que + subjuntivo (cuando hablamos de diferentes personas).

¡El próximo domingo tendremos elecciones para el ayuntamiento de Madrid. Espero que haya un cambio importante y estas cosas que odio de mi ciudad cambien. Y, por supuesto, que las cosas buenas sigan ahí.

Y a ti, ¿qué es lo que te gusta y lo que no te gusta de la ciudad donde vives? ¿Y de Madrid, qué es lo que te mola?



lunes, 18 de mayo de 2015

Cuando se apague el sol

En Madrid, la semana pasada fue muy, muy, muy calurosa. Insoportablemente calurosa. Así que en muchos momentos casi deseaba que pasase lo que dicen al final de esta conversación escrita (y no por whatsapp, sino en la puerta de un baño):


Universidad Autónoma de Madrid (Facultad de Filosofía y Letras)


Ya te conté en una entrada anterior que estoy trabajando en mi tesis doctoral, y vi estas pintadas en una de mis visitas al director de mi tesis, en la puerta interior de uno de los baños. ¡Una tradición que no se ha perdido, la de escribir donde nadie te puede ver! Me gustó este intercambio poético, tan poco habitual en los aseos públicos. Por cierto, ¿la gente sigue escribiendo también en los baños de tu ciudad?

Fíjate: casi todo el tiempo hablan del futuro, y dicen "podrás", "encenderé", "apagará", "explotará", "moriremos", pero en la pregunta usan presente de subjuntivo: "¿Y cuando se apague el sol?" Recuerda que, cuando introducimos con la palabra cuando (y otros conectores temporales) un momento indeterminado del futuro, tenemos que usar el presente de subjuntivo. Tienes la explicación y más ejemplos en una entrada anterior, Café para todos.

Creo que de momento el sol no va a explotar. Así que, mientras el sol brille y hasta que llegue ese momento, ¡aquí te espero, lector!